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miércoles, 2 de febrero de 2011

Isidro del Río Rodríguez.Un Republicano de Tremañes

Ahora que le han dado el nombre a un calle, aprovecho una vez más para dar publicidad a un natural de Tremañés, el cual ha sido glosado por Janel Cuesta

. POR JANEL CUESTA
DE SOMIÓ A CIMADEVILLA
EN FAMILIA. Isidro del Río, el primero por la derecha, con su esposa, hijos y nietos. / J. C.

Cuando estamos a la puerta de la efervescencia electoral y no pocos luchan por ocupar un sillón en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento, y, por supuesto, el objetivo principal es conseguir la presidencia de la corporación municipal, cabe recordar que choca todo ello años más tarde con el ingrato olvido de que hacemos gala los ciudadanos de a pie respecto de nuestros ediles cuando, pasado un tiempo, no mucho, hacemos buena la socorrida frase: si te vi no me acuerdo.

Por eso en más de una ocasión hemos dedicado varias páginas a recordar a algunos alcaldes del pasado, y hoy hacemos justicia con Isidro del Río Rodríguez que fue alcalde del Ilustre Ayuntamiento de Gijón allá por el año 1931 y, aunque para muchos gijoneses esta fecha queda muy lejana, en cambio los de cierta edad le recuerdan por muy variados motivos, pero fundamentalmente por haber sido el primer alcalde republicano elegido democráticamente y, por si esto fuera poco, también en su dilatada vida de empresario dejó huella como industrial del ramo de la fundición cuyo legado ha llegado hasta nuestros días.

Isidro del Río Rodríguez nació en Tremañes en el año 1869 en el seno de una familia modesta y numerosa, como era habitual por aquellas fechas. Hijo de Manuel del Río, natural de Luanco y de Balbina, gijonesa oriunda de la parroquia de San Julián de Somió, y después de cursar los primeros estudios en la escuela pública de su mismo barrio, comenzó de muy joven a trabajar en la Fábrica de Kessler, Laviada y Compañía, situada por entonces en la calle de La Rueda, dentro del barrio del Carmen, y fue distinguido por la empresa al jugarse la vida para sofocar un grave incendio que se produjo en la sección de máquinas. El jovencísimo Isidro del Río, sin pensárselo dos veces, atravesó las llamas y pudo abrir todos los grifos del agua próximos a los talleres, evitando la total destrucción de la fábrica. Este suceso le dio un gran prestigio personal entre sus compañeros de trabajo y tuvo un considerable eco en los medios de comunicación de la época.

Emprendedor Prueba del dinamismo del joven Isidro del Río, es que en el año 1890 cuando sólo contaba 21 años de edad ya regentaba su propia empresa la Fundición Isidro del Río, ubicada en la actual Avenida de los Hermanos Felgueroso, próxima a lo que se conocía como la Cruz de Ceares. El auge de su industria iba parejo con su inquietud social e interés hacia los temas culturales, por lo que no tardó en involucrarse políticamente como hombre liberal y republicano llegando a ser presidente del Centro Instructivo Republicano de la Villa de Gijón.

Isidro del Río Rodríguez contrae matrimonio con la joven María Buznego Pérez, de cuya unión nacerían cinco hijos: Agapita, Maruja, Cándida y los varones Luis y Pepe, que fallecerían años más tarde durante la Guerra Civil del año 1936. Pero para esas fechas ya se habían producido en toda la nación, y en Gijón principalmente, sucesos de notable importancia histórica, puesto que en el año 1922 Isidro del Río formó parte de la corporación municipal que presidía el alcalde don Arturo Rodríguez Blanco, teniendo a su cargo temas sociales y culturales. Desde esa concejalía fomentó la creación del edificio de la Gota de Leche a través de la Junta de Protección de Menores, proyectó asimismo las famosas casas baratas del barrio de El Coto para los empleados municipales y adquirió los terrenos para la escuela publica de La Guía, entre otras muchas actividades que no pudo concluir, puesto que cesó en la concejalía con la llegada de la dictadura del general Primo de Rivera.

El triunfo de 1931 Permaneció apartado de la política oficial hasta la llegada de la Segunda República en el año 1931, cuando ocupaba la alcaldía don Claudio Vereterra y Polo. Concretamente el 16 de abril de dicho año, siendo presidente de la República Alcalá Zamora, con el triunfo de la Unión Republicana Socialista, de los 38 concejales con derecho a voto, 31 pertenecían a la coalición de repúblicanos-socialistas y los otros siete de ascendencia monárquica estaban agrupados bajo las siglas Candidatura Gijonesa. El prestigio y fidelidad a las arraigadas ideas republicanas de Isidro del Río propiciaron la amplia victoria ante sus rivales políticos, puesto que obtuvo 24 votos sobre los cinco votos del repúblico-federal Ramón Fernández González, y sus otros dos contrincantes Luis Blanco Rodríguez y Julián Ayesta Manchola que obtuvieron un voto cada uno. También hubo un voto en blanco.

En aquella primera corporación municipal de la II República, en la que todo Gijón vibraba de euforia ante el esperanzador futuro, formaban parte también relevantes gijoneses tales como Gil Fernández Barcia, José Valdés Prida y Vicente del Castillo, que serían tres de los siete tenientes de alcalde, así como los concejales Félix Guisasola y García Castañón, Severino Cadavieco González, Robustiano Ceñal Morís, Manuel Tuya Cifuentes, Dionisio Morán Cifuentes, Juan Manuel del Busto, Germán de la Cerra Lamuño y Urbano León Quirós, entre otros.
Legado a la ciudad

Aunque sólo permanecieron en el Ayuntamiento hasta el 11 de diciembre de 1931, llevaron a cabo importantes realizaciones, como fueron la potenciación de los centros de enseñanza y asociaciones culturales así como necesarias obras de urbanismo, ensanche de calles, la gratuidad de libros en el instituto de Jovellanos, Escuela de Comercio y Escuela de Trabajo y por supuesto los tradicionales cambios de nombres de calles y la deseada cesión del Cerro de Santa Catalina para convertirlo en parque público. Lograron de la Caja el regalo de una libreta a todos los niños nacidos el día de la proclamación de la República.

Siguió con su actividad empresarial y cultural hasta su fallecimiento el día 14 de junio de 1941, a los 72 años, y la fundición que llevaba su nombre continuó hasta el año 1970, gestionada por su yerno, Marcos Bassi, esposo de Maruja del Río, y sus nietos Pedro García del Río y Luis del Río Peláez, y finalmente en La Calzada por su otro nieto, Isidro del Río. Esta sería otra larga e interesante historia. Sirva de ejemplo que las clásicas barandillas del Muro de San Lorenzo fueron precisamente obra de la Fundición Isidro del Río.

viernes, 29 de junio de 2007

UN ANARQUISTA DE TREMAÑES



En estos días que la parroquia anda gozosa porque tenemos una remozada iglesia, Felicidades por ella al Sr. Párroco, viejo amigo de antaño, y como no a los feligreses que pueden contar con una casa para rezarle a su Dios, de forma confortable, pero como republicano y como Masón, convicto y confeso , me permitirán que tras las felicitaciones pase un poco del tema pues ya la presa diaria gijonesa se ha encargado de publicitar tal cuestión y como además la Iglesia tiene más medios que yo para publicitar sus obras, pues eso que tal noticia no tendrá mucho más hueco en este blog. Lo cual no quiere decir que un día de estos pues coloque algunas fotos del templo de San Juan de Tremañes.

Pero si bien la aldea de Tremañes anda ahora gozosa eso me lleva a pensar la poca memoria histórica que parecen tener sus habitantes, pues voy descubriendo que Tremañes pese a ser una aldea rural, tuvo su importancia dentro del movimiento republicano y como no, dentro del movimiento obrero.

Hace unos días traíamos hasta estas páginas a Jesús Alvarez Medio, que convivía en aquellos tiempos como buen burgués de Tremañes, con los Sindicatos Verticales del Movimiento y del Franquismo, aunque no tenga muy claras sus ideas, que leyendo su entrevista me suenan sus palabras aunque un tanto lejanas al ideario reformista de antaño.

Fuera como fuere, hoy traemos a este blog un personaje muy olvidado, y que sería bueno junto con los nombres de Álvarez Medio, Conchina la del Nietu, proponer para posibles portadores de calles en Tremañes.

Avelino GONZÁLEZ ENTRIALGO, es un natural de Tremañes que va la luz en este solar en el año 1898 y fallece en Mérida (Venezuela) 1977.

Un estudiante dotado según dicen las crónicas, lo que ya en aquellos tiempos ya era mucho, su iniciación en política como no podía ser menos se centra en el Partido Republicano Federal que acaudillaba Eladio Carreño.

Comenzó como era muy habitual su vida laboral a los 13 años, siendo ya un habitual frecuentador de las sociedades de trabajadores, Ateneos teniendo contacto con líderes de la talla Sierra, Iglesias o Quintanilla, este ´´ultimo será quien le gane hacia las filas del anarquismo.

En 1915 se le localiza trabajando en la industria del vidrio junto con otro famoso anarquista Acracio Bartolomé.

En 1916 se le nombra delegado de Gijón al Congreso de la federación de los vidrieros españoles de la CNT celebrado en Barcelona. En 1918 siendo uno de los puntales para el aumento de efectivos de la CNT en Gijón, se va al servicio militar, reapareciendo de nuevo en Gijón para coadyudar en relanzamiento de la confederación anarquista

Durante la dictadura de Primo de Rivera, fue uno de los grandes activo del movimiento obrero estando de forma continuada en mítines en las Casas del Pueblo, en ateneos en los centro de de trabajo, resistiendo frente a la infiltración comunista

Viene la república, él se incorpora a la FAI, pero, pero se siente incomodado por sus diseños en la hegemonía en el CNT - el congreso 1931 representa par el una decepción - por el boicoteo de las federaciones nacionales de la industria (Entrialgo era secretario por entonces de la Federación Industrial Nacional de los Metalúrgicos') él se echó a un lado con los treintistas.

La sublevación en finales de 1933 le condujo a ser encarcelado en Oviedo, en ese tiempo hizo de abogado entusiasta de un acuerdo con el UGT (que representa el CNT en la alianza con el UGt en la Asturias) que se cierra en 1934 con la Alianza Obreras en la que están Eleuterio Quintanilla, y Teodomiro Menéndez (ambos dos masones) .

En la revolución de 1934, es uno de los activistas, como vemos por estos textos y la aldea de Tremañes, juega un papel referencial: “ ¡Nada saben (las fuerzas del Orden) pero algo huelen, diría un militante de la CNT que rondaba las calles de Gijón en la noche del 4 de Octubre 1934. En la “Fuente de Tremañes” hay una primera concentración, un poco más allá en LLoreda, una segunda. Cerca de cincuenta hombres a las cuatro de la madrugada… al mismo tiempo quedamos todos comprometidos a avisar al mayor número de compañeros militantes para las siete de tarde nos encontráramos en los prados de La Muria en Tremañes, a fin de tomar las armas que hubiera y marchas sobre Gijón “

El Comité Revolucionario de la CNT de Gijón estas formado a nivel local Comisión de Alianza por Horacio Argüelles, Avelino G. Entrialgo y José María Martínez. Y en la Comisión de preparación por Jose Arriba y Margaride.

Finalmente no es detenido tras los sucesos de Octubre del 34, se oculta en Gijón hasta el mayo de 1935, que cuando consigue e escapar a París y a Bruselas, vía San Sebastián.

Vuelve con la amnistía en 1936, asistiendo al famoso Congreso Confederal de Zaragoza.

Cuando acontece la rebelión fascista él desempeña los servicios en la Comisión de la defensa en Gijón, y era Secretario para la movilización en el Comité Guerra A partir del octubre de 1936 representa en el Congreso la CNT de Madrid en el Comité Nacional de CNT como secretario y discutiendo a favor de entrada de CNT en el gobierno de Largo Caballero

Mientras que la guerra duró él asumió el control la Secretaría para los asuntos militares en el Comité Nacional del Movimiento Libertario (el 7 de marzo de 1939).

Cuando vino la derrota, él se va de España vía Valencia llegando a Inglaterra, desde donde se trasladó a América (Argentina, Bolivia, Chile) cuando la segunda guerra mundial comenzada y colocada eventual en Venezuela. En exilio se alineó con la línea del colaboracionista del Subcomité Nacional y murió, convencido de la necesidad de una sola CNT abrazando los preceptos del Congreso 1936. Él no era un hombre para la escritura, de ahí que no haya casi nada sobre escrito por él salvo unas cartas a su esposa y un informe.
Esta es la historia que nunca se contaba por la aldea.

Su actuación en le 34 viene recogida en la Historia de Paco Ignacio Taibo II en la Revolución de Octubre del 34.

Más referencias en:

En los archivos de Salamanca existen un par de legajos con un informe sobre los Suceso del 34 y Cartas a su esposa Oliva