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domingo, 26 de junio de 2016

REMEMORANDO SAN JUAN en TREMAÑES

San Juan de Tremañes

Uno se da cuenta de lo que cambian las cosas, cuando pasan los años y puede comparar. 

Es verdad que los ojos y el recuerdo de los niños, hace que todo siempre se agrande un poco más, y eso pasa con las fiestas de mi aldea de nacimiento, las cuales actualmente no dejan de ser un remedo de los tiempos pasados, sin que por ello dejen de tener su prestancia.

San Juan siempre fue la fiesta mayor de la parroquia de Tremañes, y tenía hueco y y fama en toda la comarca,  al igual que lo tenía las fiestas de Jove, pero los tiempo cambian y las modas también, y esto de las fiestas de prau que desarrollaban las parroquias se han venido abajo sobre todo en los ámbitos más urbanos, y desde luego el cercamiento al que fue sometida la aldea de Tremañes con carreteras, autopistas, ferrocarriles, y la marginación que ha sufrido como territorio afectó también a las fiestas, que fueron mudando de un lugar a otro, hasta quedar reducida  y arrinconada en una finca amurallada, dejando de florecer para siempre, y que hoy rememoran uno cuantos y escasos vecinos.

Ese viejo espíritu sanjuaner, digamos que todavía lo puedo vivir en parte en fiestas más aldeanas, como las de Bedriñana en Villaviciosa, que me recuerdan en buena parte a las de San Juan de Tremañes.

La fiesta de San Juan de Tremañes, ignoro si hay imágenes sanjuaneras por ahí, y debía e haberlas pues eran todo un atractivo, digamos que era grandiosa, 

Para los chiquillos ya empezaba unos días antes, con la siega de prau, que solía ser el que se halla por debajo de la vía del FEVE, al pie del bar de ¿ Moran ….? .en ese triángulo que queda entre la calle que ahora se llama Barrio Campones, y el Camín de Morán, el cual tras la siega, empezaban a llegar los primeros carromatos de los feriantes, aquellas casetas de tiro con carabina, las lanchas, las vocingleras tómbolas que lucían sus galanuras en plena noche, y como no el montaje de la barraca de la fiesta, la cual horas mas tarde nos surtía de munición a los «enanos» del lugar  para las batallas campales entre los bailongos/as del lugar.

Esos eran los entremeses de la fiesta, ver como montaban la romería y la incipiente foguera pasaba de la pirámide de maderamen a tener para del día 24 las composiciones de ninots o figurines , en cuyo montaje participaba la gente del barrio del Plano, con Gregorio y toda la banda de los Rugueot a la cabeza, que clonaban  con buena maña lo que hoy sería una de esos montajes falleros  de Alicante o Valencia, Todavía tengo en la retina las figuras irónicas , los cartelones críticos , aunque estábamos en pleno franquismo, pero los había.

Y a todo ese naciente espectáculo acudíamos los neños en cada día instante que nos daban «suelta» que era un dos por tres, eso sí prometiendo encargarnos de los pequeños, cuya promesa duraba lo que se tardaba en cruzar la portilla de casa, cada uno bastante tenía con ocuparse de si mismo, como para andar con escolta… además la bandada de guajes era tan grande que enseguida unos se emparejan  con otros. y así hasta llegar a las horas cenitales de los condumios; la comida o la cena.

Esos dos dias antes de la foguera,  nos servían para sociabilizar después de tanta escuela y tanta ostia bendita, que aunque nos bajaban a la misa, digamos que éramos más  de la República independiente de La Fuente y la Dehesa, o sea que éramos más bien laicos, o para decirlo de otro modo unos «descreídos»  pues no pisábamos mucho la iglesia, y tras el virreinato de D. Ramiro, que daba unas hostias como campanos, el guaperas de osos azules y vespa en ristre de D. Manuel , el cual poco  poco tiraba de tal plebe rural, y los demás curatos prefirieron el abrazo fraterno de los de Lloreda, cuya preferencia siempre fue manifiesta, pues poco futuro pastoril presentábamos los de más abajo, salvo para pastorales de recuperación. En fin  esto es otro telar..

El día grande el 24 ya empezaba con las gaitas y tambores por las escasas calles de la parroquia, salvo en Lloreda que siempre fueron más urbanitas, por cierto no sé sí hasta dicho lugar llegaban los gaiteros, o estos tenían como frontera Los Campones, fuera como fuera, los guajes eramos los dueños y señores de la fiesta, los de la Dehesa, los de la Fuente, y los de la Iglesia con la añadidura de los de La Muria y La Picota, que eran más bien pocos. pero tras medir y contra fuerza en la puerta de la iglesia , ya quedabamos en la sesión vermut establecido el orden de batalla.

Eso sí, antes habíamos visto  la maitinada de gaiteros y tamborileros por delante de casa, lo cual abría el fiestorro y la banca paterna y materna, como a misa no nos llevaba ni dios, pues nosotros al prau de la fiestas a quemar les primeres pesetes  en tiro al blanco, digamos que las golosinas iban a cargo del pater famili cuando la familia se reunía al caer la tarde para ver quemar la foguera.

Tras la comida festiva en la que no faltaba el arroz con leche,  había juegos en el prau para los guajes, carreras de sacos, carreras en bici de equilibrio,  y  ver quien llegaba en ultimo encima de la bici, o el juego de las sillas, todo un compendio de cosas que la verdad nunca supe quien montaba, salvo los de El Plano, pero allí en medio de una barahúnda de gentes y ocupaciones, nos apostabamos  una carrilana de chavales para disfrutar de San Juan.

Tras esto los primeros escarceos,  la cena tempranera para bajar con padres y madrees al campu de la foquera que ya habían animado los músicos con su sesión vermut,  y allí recobrada la libertad y armados de munición, corchos de sidra, nos dedicábamos a la pelea cotidiana entre nosotros, o fastidiar  las meonas de prau a las que torpedeábamos su urgente micción , o a las parejas que se perdían por los arrabales de la fiesta en pro de su propio festín, no es que fueran muchas, pues la rijosa moral que imponían curatos y guardia civiles, no parecía tan insalvable ante las urgencias de las mozas y mozos en edad de retozar.

Ah y el famosu encuentro fubolero entre Solteros y Casados que sentó cátedra en las fiestas de prau parroquiales.

Tras estas correrías, de nuevo la juntanza familiar para ver la quema de la foguera, y ahí era cuando se veía lo impresionante que era la fiesta, cuando había coches y motos y gente a patadas en todos los lugares de la parroquia, seguramente que serían menos de las que yo me imaginaba, pero eran  toda una mareona de gente con ganas de recreo.

La quema  a las 12 de la noche, era todo un espectáculo aunque en parte ignoráramos tanta enjundia simbólica, nos valía la excusa de que había que quemar para que estuviésemos rapiñando por todos los rincones de la aldea  cosas para quemar , y así tras aquella impresionante foquera donde los particulares «ninots» era devorados  por las llamas se iba acabando para los guajes la fiesta. Aunque el 25 fiesta también era dia  sanjuanero, auqnue ya era otro cantar.

La fiesta de San Juan en Tremañes se fue viniendo a bajo por varias y variadas razones, falta de presupuesto, cambios de gente que se iba a vivir a  otros lugares, la falta de una política intergeneracional con respecto a la sociabildiad, los problemas propios de destrozamiento de la aldea..

En fín lo urbano asaltó los ámbitos aldeanos, y San Juan de Tremañes se fue apagando casi que de un día para otro, también uno se fue haciendo mozu, y me fui de estos lares durante años, y el regreso ya que coincidió con la desaparición,  casi total, de la fiesta que hoy rememoran algunos vecinos, supongo que mucho ignorantes de la pujanza festiva del San JUan tremañense.

martes, 26 de abril de 2016

REMEMORANDO la ALDEA de TREMAÑES en el Colegio

victor guerra con 6^^ep

Estos días atrás he estado de nuevo en la aldea, o mejor dicho ya un barrio de Gijón en Tremañes, y en esta ocasión lo hice porque Daniel Fernández,  de la clase de Llingua Asturiana del Colegio Publico  Infantil  de Tremañes, me invitó a rememorar la vieja aldea, a estos chicos de la foto, los cuales en su retina tienen una idea del barrio, pero en gran parte desconocen lo que fue Tremañes de los años 60.

Ese territorio donde donde nacimos un montón de chavales, donde nos criamos y desarrollamos, viendo como un espacio de sociabilidad muy concreta como eran las aldeas iba sufriendo una serie de alteraciones  territoriales, una serie de incrustaciones equipamentales fabriles, e infraestructuras  viales,que fueron fracturando la aldea en mil pedazos, hasta diluir su escasa entidad cultural.

De todos eso hablamos confrontando la idea de los chavales sobre algunos temas, con una serie de fotos cogidas de este mismo blog, y confrontando ambas visiones, explicando donde estaban las cosas, como eran y como son.

Faltó un paseo por esos lugares y rincones,que nos llevan aún hoy a un Tremañes de los años 60, todavía quedan ..

Fue una hora inolvidables, y supongo que instructiva para todos para los Chavales, para los profes y para el activo director que nos hizo esta foto Maxi.

A todos gracias por la invitación, por esa hora  de intercambio intergeneracional, y por todas las atenciones, incluido el regalo de la manzana.

Victor Guerra (alias Chusi el fiu de Lola y el Chan)

martes, 6 de enero de 2015

Rosendo Paniagua, "Pani", Nos ha dejado

Fotografía  de Purificación Citoula (Diario El Comercio)

Digamos que los tiempos no corren en balde, y los buenos como dice la canción se van.. y nos quedamos huérfanos de una generación de entregas y lideratos varios, y uno de ellos ha sido Pani, al que no conocía más que de vista y de algún esporádico saludo, ya que ello patentiza además la separación querámoslo o no de la parroquia en dos grande sectores:Lloreda y entornos y el resto de la parroquia, cuestión ha sido histórica y que patentizan sus dos asociaciones de vecinos, y que ha agravado el corte geográfico-espacial de las autovías de circunvalación, y los polígonos que han segmentado más la separación.

En todo caso como Diaria que pretende ser este blog, me hago eco de lo publicado en los medios informativos sobre esta perdida que tiene la aldea de Tremañes.

V.Guerra


La parroquia de Tremañes ha perdido a uno de sus líderes vecinales

P. T. La parroquia de Tremañes ha perdido a uno de sus líderes vecinales. Rosendo Paniagua, "Pani", presidente de la Asociación de Vecinos "Evaristo Valle" de Lloreda, falleció ayer en Gijón a los 73 años de edad tras batallar contra una grave enfermedad. "Era una gran luchador", afirman sus allegados. Su funeral tendrá lugar a las 16 horas en la capilla de Lloreda.

Nacido en León en 1941, Rosendo Paniagua estaba retirado del sector de la fundición de hierro. Casado con Pilar Nieto Alonso, deja dos hijas, Pilar del Carmen y María Teresa; y dos nietos. Falleció siendo presidente del colectivo vecinal, cargo en el que llevaba casi cinco años, aunque ya desde antes trabajó activamente con la directiva de la Asociación de Vecinos "Evaristo Valle".

Liderando la misma mantenía últimamente dos grandes batallas. Una, por la rehabilitación del poblado de Inuesa, donde residía. El Ayuntamiento ya se ha comprometido a reformar los edificios tras declararlo "manzana degradada". La otra lucha en la que estaba fuertemente implicado es contra la contaminación de la zona oeste.

Asimismo, Paniagua trabajó con tesón para recuperar las fiestas de Nuestra Señora del Rosario, formando para ello una comisión de festejos.

En su desempeño vecinal cosechó numerosas amistades. "Mejor persona en el mundo no la hubo ni la habrá", asegura Carmina Fernández, vicepresidenta de la asociación. "Muy luchador, hasta el último momento que pudo y tuvo aliento, salió a la calle", afirma Alegría García, compañera de la directiva vecinal.

Cándido Viña, párroco de Tremañes vinculado al movimiento vecinal, destaca que "estaba muy comprometido con la asociación y a pesar de que estaba muy enfermo continuó al frente". Visión que comparten los presidentes de los otros dos colectivos vecinales de la parroquia. "Las asociaciones de la zona de Tremañes pierden un gran amigo y colaborador. Va a ser una pérdida irreparable", manifiesta José Luis Fernández "Aguirre", de la Asociación "La Bareza". "No se puede decir nada de él", apostilla Constantino Alas, de "San Juan Bautista".

MÄS NOTICIAS:

jueves, 31 de enero de 2013

CANDIDO VIÑA en el Diario El Comercio

«En Tremañes nos sentimos incomunicados»

16.01.13 - 00:13 -
Ó. CUERVO | GIJÓN.   DIARIO EL COMERCIO
  • Para mí sería soterrar las vías, ya que tres pasan por aquí. Ellas, al igual que las autovías, dividen los núcleos urbanos»
Cándido Viñas.Párroco de la iglesia de San Juan Bautista de Tremañes

EL PERFIL

.«En Tremañes nos sentimos incomunicados»

«Sería muy interesante que, con la cantidad de polígonos que nos rodean, la gente consiguiese un trabajo»
«Aquí no existían calles ni alumbrado, y las aguas fecales se depositaban en un prao a tiro de piedra de las viviendas»

Cuarenta años viviendo en un lugar sirven para, con el paso del tiempo, analizar los cambios sufridos por la zona en la que se reside. Algo similar puede hacer Cándido Viñas (Villagarcía de Campos, Valladolid, 1934), quien ha pasado media vida en Tremañes, un barrio al que lleva vinculado desde la década de los 70. Ahora, después de años de sacrificio y trabajo, los vecinos han decidido que es hora de darle un homenaje. De ahí la solicitud de una calle o un parque para su párroco. Algo a lo que, finalmente, el Ayuntamiento accedió. A partir de hoy, su nombre permanecerá en una zona verde situada entre la avenida de la Economía Social y el camín de Lloreda.

-Al final ha llegado el día. ¿Cómo se siente?
-Muy feliz y muy agradecido, aunque también me da un poco de vergüenza recibir esta distinción. Creo que también ha habido más personas que yo que trabajaron duro por la mejora de Tremañes. De todas formas, viniendo de los vecinos, es algo que acepto con muchísima alegría.

-¿Por qué cree que lo hacen?
-(Ríe). ¡Pues habrá que preguntárselo a ellos! Habría que preguntárselo a ellos. La verdad es que no lo sé, quizá sea un premio por el trabajo que he hecho durante estos años.

-Dicen que su labor ha sido muy importante para la mejora de las infraestructuras del barrio.
-Pues puede ser. Llevo vinculado al barrio desde que llegué, en los 70, procedente de La Felguera. Había mucha necesidad, muchísima pobreza. Era un barrio abandonado que no solo necesitaba viviendas dignas con las que dejar atrás el chabolismo. ¿Sabe? Aquí no existían calles ni alumbrado, y las aguas fecales del poblado se depositaban en un prao que estaba a tiro de piedra de las viviendas. No eran las mejores condiciones. Por suerte, todo eso ha quedado atrás.

-¿Sucedía lo mismo con la Educación y la Sanidad?
-Lo mismo. Educación y Sanidad más de lo mismo. Estaban los colegios de Las Maravillas y de Lloreda, en los que había bastantes alumnos. La verdad es estaban horribles. Decían que los arreglaban pero no hacían ninguno nuevo. Todo cambió cuando los vecinos decidieron bajar hasta la Plaza Mayor, manifestándose frente al Ayuntamiento, donde estaba celebrándose un Pleno en el que se decidía si se construía o no el nuevo centro. Al final se logró.

-¿Cuándo empezaron las instituciones a fijarse en las necesidades que pasaba Tremañes?
-Con el cambio político. Fue con la muerte de Franco cuando empezaron a tomar conciencia de los problemas que se pasaban aquí. Comenzaron a desaparecer las chabolas, coincidiendo con el Mundial de 1982, y se construyeron viviendas prefabricadas para las personas que vivían en ellas gracias a un convenio firmado por el Ayuntamiento, el Ministerio de la Vivienda y el Arzobispado de Oviedo, que cedía los terrenos.

-¿Qué retos de futuro se plantean en estos momentos en el barrio?
-Todavía quedan muchas cosas por hacer. Lo más importante para mí sería soterrar las vías desde Veriña. Por aquí pasan tres vías férreas, tanto de la absorbida Feve como de Renfe. También están las autovías, que dividen los núcleos urbanos. Nos sentimos incomunicados.

-¿Y el empleo?
-También, es otra gran necesidad. Sería muy interesante que, con la cantidad de polígonos industriales que nos rodean, la gente consiguiese un trabajo. Pero no lo encuentran. Es un gran pena.

Un cura obrero
-A usted se le conoce por haber sido un cura obrero.
-Me ordené jesuita en 1953. Estudié Magisterio en Filosofía y di clases en algunos centros, como en la Universidad Laboral, entre 1960 y 1962. En Asturias conocí mi vocación obrera. Después de estudiar Teología en Burgos y pasar un año en Roma, llegué a La Felguera. Trabajé en Industria Laviada, en el dique de Duro Felguera, como basurero en Limpiezas El Sol. Al final tuve que pedir la baja por problemas en la columna vertebral y vine a Tremañes a echar una mano.





















lunes, 30 de mayo de 2011

TREMAÑES, lee y escribe

No sé porque extrañas razones creo que  el personal ciudadano  de  Gijón, siempre pensó que en Tremañes, se leía poco y se escribía menos, es posible que se llegase a tales conclusiones, porque nunca tuvimos biblioteca, la más cerca la del Ateneo Obrero de la Calzada, y también una en Santa Bárbara, pero ello no era óbice para pensar que en esta parroquia ni se escribía ni se leía.

Tal vez el haber sido una aldea, una parroquia rural diseminada en varios fracturados y desvertebrados núcleos, que además siempre  han sufrido  la plaga de los errores urbanísticos que dividieron aún más , o para ser más exactos  incidieron más en esa división, pronto perdimos La Braña, luego fue la Estación de RENFE de Tremañes que pasó a convertirse en Apeadero de La Calzada, luego los polígonos, las actuaciones para ganar más terreno para las empresas, y el hecho de ser un territorio de aluvión por las emigraciones, y territorio de acción politica industrial de la cual poco se han beneficiado los vecinos, pues tal vez se haya llegado a pensar que no sabemos ni leer ni escribir.

Tal vez fuera así dada la pasividad con al aldea de Tremañes acogió estos bruscos cambios urbanísticos, sociales y políticos, pero juro que siempre conocí escuelas como la de Las Maravillas, o la de LLoreda, por recordar hasta me recuerdo llevando el bancu a casa de la señorita Marujina, que nos enseñaba las cuatros letras en aquella recoleta cocina de su casa.

Es cierto que siempre tuvimos que emigrar para leer, o para recibir más instrucción, fuimos ciudadanos internacionalistas, pues nuestras posaderas llenaron los pupitres de La Calzada, de Gijón, de colegios públicos y academias privadas, instituciones laicas o religiosas, con “cesta tapper”  y camina que te crió, pero ahí estamos escribiendo y leyendo como ahora lo hacen los “guajes en la Escuela Publica de Tremañes” que patentizan su quehacer con este blog para deleite de todos

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Victor Guerra (Alias: Chusi . El fiu de Lola )
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