domingo, 23 de febrero de 2014

ROSARIO DE ACUÑA y MASONERIA , vista por uno de Tremañes

A veces también uno es noticia y aquí les dejo con una que he protagonizado no hace mucho  con relación aun personaje mítico en la esfera  política y social de Gijón ROSARIO DE ACUÑA

 
Hace unos días los amigos de GESTO y los ARTISTAS EXTREMÓFILOS me invitaron a exponer  en mi ciudad natal (Gijón) mi visión sobre Rosario de Acuña,  en cuya figura me centré sobre manera en los temas del Librepensamiento y masonería, pues la figura la han glosado y estudiado desde muy diferentes puntos tanto José Manuel Bolado como Macrino Fernández.etc..


Les dejo con unas fotos del acto  de Juan Garay y con el enlace a la ponencia que en dicho acto desarrollé.
PONENCIA SOBRE  ROSARIO DE ACUÑA Y LA MASONERIA:

https://skydrive.live.com/redir?resid=DD5BF9288A4AC13%21719

Víctor Guerra.

lunes, 25 de noviembre de 2013

EN TREMAÑES un "paséu" de un niño fuera de lo común

 

Mel Regueiro, fallecido a los 4 años, "seguirá vivo en su barrio" gracias a la calle que ahora lleva su nombre junto al colegio de Tremañes

23.11.2013 | 02:25
Los padres y el abuelo de Mel, en el paseo que ahora lleva su nombre
Los padres y el abuelo de Mel, en el paseo que ahora lleva su nombre 

Juan Plaza y Miriam SUÁREZ

Mel Regueiro Benavente era inteligente, cariñoso, valiente, generoso, "picarín", de sonrisa transparente, en definitiva, "mágico, fuera de lo común". Por todas esas cualidades, que su abuelo materno citó con un nudo en la garganta, este niño de cuatro años tiene desde ayer una calle con su nombre en el barrio de Tremañes. "Un pequeñín tan poco común, para mi extraordinario, víctima inocente de una desgracia terrible, da aquí un paso de gigante al reconocimiento público", agradeció Amadéu Benavente en representación de la familia.

"El paséu de Mel" abarca el tramo peatonal de la calle Bazán, que discurre junto al colegio público donde estudiaba "esta flor" para la que su abuelo pedía ayer un recuerdo "cada vez que paséis por aquí". El pequeño falleció el pasado 23 de julio, tras ser atropellado en un paso peatonal de La Calzada. Para los Regueiro Benavente ese fatídico día fue "el fin del mundo". Y su barrio, Tremañes, quiso solidarizarse con el dolor de esta familia pidiendo al Ayuntamiento una calle para Mel.

Esta petición popular, canalizada a través de la asociación vecinal "San Juan Bautista", se materializaba ayer con un acto muy emotivo, en el que Xana y Antonio, los padres de Mel, no lloraron solos. Familiares, amigos, profesores y vecinos se encargaron de darles calor en una mañana fría y lluviosa, que culminó con el descubrimiento de la placa que deja grabado el recuerdo de su hijo en la memoria colectiva de Tremañes.

"Mel seguirá vivo en este paséu, junto a su colegio, en su barrio, al calor de sus vecinos", señaló su abuelo Amadéu, en un discurso previo, que aprovechó para dar las gracias a la asociación de vecinos, al Ayuntamiento y a todos los que contribuyeron a que su nieto viviese cuatro años de felices: "Estamos orgullosos del servicio de neonatología de Cabueñes y del servicio de atención temprana de El Llano, que le estimuló para superar con creces su condición de gran prematuro; de la escuela infantil de Tremañes; y de sus profesores del colegio, Maxi, Mayte y Mariano, que nos ayudaron a hacer de él un niño maravilloso".

Uno de los momentos más conmovedores del acto lo protagonizó, precisamente, el colegio público de Tremañes. Los compañeros de Mel salieron al paseo con tres globos metalizados de gran tamaño, uno por cada letra de su nombre, y tras arremolinarse en torno a Xana Benavente y Antonio Regueiro lanzaron besos al cielo. El gesto encogió el corazón a los asistentes, entre los que se encontraban la propia alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, y el concejal delegado del distrito Oeste, Manuel Arrieta.

"Lo habitual es reconocer trayectorias dilatadas. En este caso, se recuerda a un niñín porque quisimos recoger la sensibilidad del barrio con esta desgracia tan injusta. No podíamos mirar hacia otro lado y este paseo es un recuerdo con mucho cariño", expuso Moriyón.






martes, 22 de octubre de 2013

TREMAÑES , SUS CALLES Y SUS COSAS…

El pequeño Mel tendrá un paseo con su nombre en Tremañes

Foto de Juan Plaza (LNE)

La alcaldesa lo confirmó ayer en la inauguración de la nueva sede vecinal de la Asociación San Juan Bautista

22.10.13 - 00:29 -
Ó. CUERVO | GIJÓN.

Si no surge ningún imprevisto, el último viernes de noviembre se aprobará en el Ayuntamiento que el paseo que hay frente al colegio de Tremañes pase a llamarse 'Paseo de Mel', en recuerdo al pequeño atropellado el pasado 23 de julio en el cruce de la calle de Los Andes con la avenida de las Industrias. Sus vecinos, por iniciativa de Javier Menéndez, [activo vecino de la parroquia de Tremañes] habían recogido firmas para lograr que así se llame a la zona en su memoria y también para cambiar el semáforo en el que falleció el pequeño.

La noticia se conoció ayer, aunque de manera extraoficial porque lo comentó la alcaldesa Carmen Moriyón a algunos vecinos, en el acto de inauguración del nuevo local vecinal.

Dos años después de la salida a licitación de las obras, la Asociación de Vecinos San Juan Bautista, de Tremañes, por fin cuenta con su nueva sede social. Cierto es que ya llevan en ella casi dos meses, pero la alcaldesa se encargó ayer, junto al edil de Mantenimiento y Obras de Infraestructura, Manuel Arrieta, de inaugurarla.

En total, el centro cuenta con despacho, biblioteca, sala de reuniones, otros dos espacios de usos polivalentes, bar y una amplia terraza. Son 240 metros que, según Constantino Alas, presidente de la entidad vecinal, hacían mucha falta al barrio. «Tremañes lo necesitaba.

El local antiguo se nos había quedado obsoleto hacía tiempo, apenas teníamos espacio para hacer nada», cuenta el responsable de la entidad. Las obras contaron con una partida presupuestaria de 163.327,50 euros a los que hubo que sumar el IVA (29.398,95 euros).

La construcción de la nueva sede era una de las viejas reivindicaciones de la Asociación San Juan Bautista. Tuvieron que pasar más de cuatro años para conseguirla. Pese al valor sentimental del antiguo edificio, construido por los vecinos en la década de los 70, los socios de esta asociación reconocían tiempo atrás a este periódico que el cambio era más que necesario.








lunes, 7 de octubre de 2013

UNO DE LOS NUESTROS: GASPAR MEANA

Un Guaje de Tremañes que ya trajimos a este pizarrón vecinal, y que el periódico LA NUEVA ESPAÑA del Domingo le dedica un página.

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lunes, 6 de mayo de 2013

TREMANES SE REJUVENECE, o una parte de él…

 
El Ayuntamiento declarará al barrio de Tremañes zona degradada para su reforma
Foto de Luis Sevilla

Será convocado un concurso de ideas para mejorar la estética, la eficiencia energética y la colocación de ascensores en el viejo polígono

06.05.13 - 01:54 -
ANDRÉS PRESEDO | GIJÓN.
 
Hace 57 años, el arquitecto Juan José Suárez Aller diseñó, en el barrio de La Juvería, en Tremañes, un modelo de urbanización compuesto por 14 bloques, de cuatro plantas de altura, con un total de 224 viviendas, que nacía con la filosofía de ser una unidad autosuficiente. Tanto es así que aquel poblado de Inuesa, rebautizado más tarde como Lloreda, incluía centro sanitario, capilla, pabellón de usos terciarios y un grupo escolar. Eran tiempos en los que Tremañes todavía no había empezado a vivir la eclosión industrial, la proliferación de polígonos, ni siquiera las infraviviendas de chabolistas que marcaron la parroquia durante años.

Aquella idea de poblado vanguardista se fue diluyendo con el paso de los años e incluso las viviendas, construidas probablemente con materiales de una calidad no contrastada, se deterioraron hasta unos extremos preocupantes para los propios inquilinos. Los desconchones de pintura, desprendimientos de fachadas, fisuras o roturas en bajantes, carpintería exterior en mal estado y otras patologías similares son el caldo de cultivo de todo el poblado. Lloreda necesitaba, como reclamaban los vecinos, algo más que un lavado de cara, mucho más que una limpieza de fachadas.

Así empezó a gestarse toda la documentación remitida al Ayuntamiento de Gijón para que el barrio fuera incluido en el plan municipal para el tratamiento de zonas residenciales degradadas. Encajaba, a la perfección, dentro de las nuevas bases aprobadas por el equipo de gobierno para este tipo de actuaciones y que están en vigor desde el día 1 de enero de este año. Tanto es así que, según pudo saber EL COMERCIO, en la junta de gobierno de mañana se dará el visto bueno al polígono de Lloreda como 'zona residencial degradada' y, a partir de ese momento, se iniciará el proceso para que el Ayuntamiento subvencione, al cien por cien, toda la envolvente de los 14 bloques, es decir, fachada y cubierta y, en la medida de lo posible, la instalación de ascensores en todos ellos.

En breve, las bases
El objetivo es conseguir para todos los inmuebles una mayor eficiencia energética y sostenibilidad y, a la vez, paliar el problema de las barreras arquitectónicas, ya que, como queda citado, los edificios no fueron dotados en su día de ascensores, lo que limita la actividad y las salidas de las personas con movilidad reducida. La instalación de ascensores tiene una complejidad añadida, ya que es más que probable que sea necesario optar por sacarlos por el exterior de la fachada, lo que implica cuestiones de propiedad que será necesario aclarar.

¿Qué sucederá a partir de la aprobación de zona degradada? Los trámites discurrirán, dentro de lo que cabe, con cierta rapidez o, al menos, esa es la previsión. De hecho, el servicio municipal de Urbanismo, cuya máxima responsable es la concejala Lucía García, trabaja ya hace semanas en la elaboración de las bases del futuro concurso de ideas que será convocado, posiblemente a finales de este mes, para la actuación general en el poblado. En su redacción colabora, con su asesoramiento, el Colegio de Arquitectos de Asturias. Una vez concluidas las bases del concurso de ideas, podrán presentarse los equipos de arquitectos que lo consideren oportuno y aportar las líneas generales que proponen para actuar en los 14 bloques. Para ello tendrán un plazo aún no definido, pero que rondará los dos o tres meses.

Trabajos por fases
Un jurado, compuesto por representantes de los diferentes grupos políticos municipales, del Colegio de Arquitectos de Asturias y tres miembros elegidos por los propios vecinos del polígono de Lloreda, elegirán la idea ganadora, que se tomará, a modo de anteproyecto, a la hora de ser desarrollada, ya en forma de proyecto, por sus autores. Lógicamente, todo será «acotado» desde el Ayuntamiento de Gijón que, a fin y a la postre, es quien aportará el cien por cien de la inversión a realizar. Se entiende que la modernización del barrio, el hacerlo más sostenible y accesible, no debe suponer una inversión más de la estrictamente necesaria. En suma, que no serán admitidos proyectos que supongan frivolidades fuera de control presupuestario.

Ese control municipal también conllevará supervisar la futura adjudicación de las obras, que deberán de hacer las propias comunidades de vecinos. Ello quiere decir que los trabajos se pueden desarrollar en diferentes fases y, también, por diversas empresas, siempre que respeten la filosofía general del proyecto de reforma. ¿Cuándo pueden iniciarse las obras? Lo más probable, a tenor de los plazos, es que comiencen el próximo año, con lo que el polígono de Lloreda estaría preparando sus mejores galas para celebrar, en 2016, sus sesenta años de historia. Queda por ver, ahora, las ideas que plasmen en papel los diferentes equipos de arquitectos que, a buen seguro, optarán a realizar el proyecto general del barrio y será entonces cuando se empiece a intuir cual será la nueva fachada de Lloreda a medio plazo. Lo único seguro es que los desconchones y los desprendimientos pasarán, en breve, a ser historia.

En este caso, las diferentes comunidades de vecinos de Lloreda ha sabido mover sus piezas, con un acuerdo unánime, para acceder a las ayudas municipales para barrios degradados ya que, como es obvio, la asignación presupuestaria es limitada. La primera actuación se inició hace poco más de dos meses en Jove. Lloreda será la segunda y ocupará, a tenor de la dimención del poblado, un presupuesto muy importante, aunque aún no se puede concretar, a la espera del proyecto definitivo. El resto de las obras en otros barrios deberán, aseguraron fuentes municipales, «esperar su turno».














martes, 30 de abril de 2013

Víctor Guerra, de Tremañes habla de «Hipatia» Rosario de Acuña


Rosario «Hipatia» de Acuña

Víctor Guerra relata las relaciones de la escritora, que vivió en El Cervigón, con las logias masónicas de su tiempo


30.04.2013 | 01:54

Víctor Guerra, a la derecha, con el coordinador del foro cultural del periódico, Luis Miguel Piñera.

Víctor Guerra, a la derecha, con el coordinador del foro cultural del periódico, Luis Miguel Piñera.Fotografia de 

Cuca ALONSO

Un habitual de estas páginas, Víctor Guerra, disertó ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón sobre «Rosario de Acuña. Encuentro y desencuentros masónicos», al cumplirse el 90.º aniversario de la muerte de la escritora, acontecida en su casa de El Cervigón, que hoy acoge un centro de actividades educativas.








Víctor Guerra es el máximo experto de la masonería en Asturias, según declaró el director del Club, Luis Miguel Piñera, pero... «Esto es una encerrona porque a ver qué digo yo después de los excelentes trabajos realizados por otros, como José Bolado y Macrino Fernández», explicó el conferenciante. Definió a De Acuña como una mujer poliédrica, de la que se saben muchas cosas, pero se ignoran más. Lo que se conoce de ella es a través de sus escritos, pero existen grandes lagunas en su trayectoria vital. Se sabe que durante muchos años estuvo en permanente movimiento y no hay posibilidad de mantener una ilación en su historia.

Rosario de Acuña había nacido en Pinto, Madrid, en 1851, en una familia adinerada y noble; incluso hay varios obispos entre sus antepasados. De niña sufrió grandes problemas de vista, solucionados con una operación siendo ya adulta. Su padre fue el gran referente de su formación. En 1876 se casó con el militar Rafael de la Iglesia, un matrimonio que iba a durar siete años; de derecho, sería para toda la vida, de acuerdo con la ley. En 1887 conoció a Carlos Lamo Jiménez, un estudiante de Derecho, 19 años más joven que ella, que sería su amante hasta su muerte en 1923, pero que en público presentaba como su sobrino.

José Bolado ha sido el investigador de la obra literaria de Rosario de Acuña, mucho más densa de lo que en principio se pensó. Ocurre que fue difícil seguir su rastro dada su dispersión. «Era de armas tomar, cogía su caballo y acompañada de su criado se iban ambos mundo adelante, en viajes que podían durar tres meses», comentó Víctor Guerra. En 1876 Rosario de Acuña estrena en Madrid la obra «Rienzi el Tribuno», consiguiendo un gran éxito. Ya es famosa, pero habría de esperar hasta 1885, al incorporarse a la revista Dominicales de Libre Pensamiento, para establecer contacto con personajes librepensadores y masones.
En 1886 viajó a Alicante a dar unas conferencias y es en esa ciudad donde se inicia como miembro de la masonería, aunque siempre iba a ser una masona atípica, muy independiente, que se adhiere a algunas causas pero de otras se aleja. Algo con lo que nunca estuvo de acuerdo fue con la incapacidad de formar logias exclusivamente femeninas; las mujeres sólo podían constituir una logia de adopción. Adoptó el nombre Hipatia. Tras su presencia en Alicante desaparece, no se sabe nada de su participación masónica, pero de vez en cuando hay constancia de que colaboraba con algunas logias. Es un miembro muy considerado, aunque no mantiene vinculación con ninguna.
Personalmente, de acuerdo con la exposición de Víctor Guerra, creo que Rosario de Acuña fue una masona muy «ligth», es decir, de baja intensidad, [ digamos que no fue un masona orgánica]que se dejó querer, aunque al final de su vida ostentaba un grado 32.
No participó en la Logia Jovellanos, creada en Gijón en 1913, cuando ella ya vivía en su casa de El Cervigón, aunque en la requisa llevada a cabo en esta logia por las tropas franquistas en 1937 se encontraron con un busto de Rosario de Acuña.

lunes, 8 de abril de 2013

Soy de Tremañes

Desde hace ya tiempo unos cuantos vecinos de Tremañes que viven o no viven en la parroquia se encuentra en una comida anual  de hermandad. He aquí lo que ha recogido la prensa diaria asturianas


La Nueva España

 

Asistentes a la comida de hermandad de vecinos de Tremañes.

Tremañes en el corazón ¡¡¡

Un centenar de antiguos vecinos del barrio se dan cita en una comida de hermandad que cumple su primera década

08.04.2013 | 02:06

Asistentes a la comida de hermandad de vecinos de Tremañes.ángel gonzález

R. V.
Ya no viven en Tremañes, pero el barrio sigue en sus corazones. Un centenar de antiguos vecinos se dieron cita ayer en un restaurante de Santa Olaya para charlar de los viejos y los nuevos tiempos en una comida de hermandad: la décima que organiza el colectivo de vecinos y simpatizantes de Tremañes. La mayor parte de los comensales llegó de otros barrios de Gijón, 
pero no faltaron antiguos habitantes de Tremañes que ahora tienen su domicilio en otras ciudades de Asturias... o de fuera de Asturias. Desde la capital de España llegó alguno de los participantes

«Somos gente mayor, de sesenta para arriba. Somos los de Tremañes de antes», explicaba ayer con buen humor Daniel Riera García, uno de los integrantes del colectivo que organiza el evento desde hace tres años. «Antes hubo otras personas. En total llevamos diez años haciendo la comida», remataba el vecino.

Comida para favorecer la conversación, siempre marcado por la nostalgia del barrio que les vio crecer, y luego un baile con actuaciones como las de Nel del Solo, Llera o Antonín y sorteo de regalos para que la fiesta deje buen sabor de boca de cara a organizar el encuentro del año que viene. El objetivo es que la comida de hermandad se consolide y, una vez al año como mínimo, aquellos viejos amigos de Tremañes tengan la oportunidad de reencontrarse.

 

DIARIO EL COMERCIO

Los vecinos de Tremañes, de comida

Los vecinos de Tremañes volvieron a reunirse ayer para celebrar su tradicional comida de hermandad, un acto que se ha convertido en toda una tradición en la parroquia. En esta ocasión, alrededor de un centenar de vecinos se reunieron para recordar el pasado y analizar el presente de Tremañes.

Los vecinos de Tremañes, de comida
Foto de CITOULA