martes, 4 de octubre de 2011

UN HOMENAJE A CANDIDO VIÑAS

 

Tremañes propone un parque para el párroco Cándido Viñas

El lugar elegido es el área recreativa de Lloreda. «Queremos que tenga algo, después de tantos años aquí», indican los vecinos

04.10.11 - 02:39 -  Ó. CUERVO | GIJÓN.
«Cándido lleva con nosotros desde principios de los años 70, desde que se fundó la asociación. Ha hecho muchas cosas por el barrio y nos gustaría que su trabajo tuviera algún reconocimiento, que no tiene ninguno en el vecindario». José Luis Mata, presidente de la Asociación de Vecinos Evaristo Valle, explicaba ayer a EL COMERCIO que «hemos propuesto esta idea como homenaje. Mañana -por hoy- lo analizarán en la junta de gobierno municipal, esperamos tener suerte y que salga adelante».

Cándido Viñas, con la placa que le dieron los vecinos. :: PIÑA (otorgada en Octubre del 2010)

Esta iniciativa vecinal será tratada esta mañana en el Ayuntamiento, dentro del punto número siete del orden del día, y que afecta a la denominación del callejero de la ciudad.

«Llevamos hace tiempo esta propuesta al Consistorio, pero todavía no hemos recibido respuesta alguna. Creo que tendremos que esperar a la decisión que se tome en la junta», explicaba Mata, quien también señalaba que «nos gustaría que el párroco tenga algo importante en Tremañes».

Cándido Viñas no sólo ha sido importante en el barrio por su labor al frente de la parroquia. Su interés y gran participación en los asuntos del vecindario han calado hondo entre los habitantes de Tremañes, destacando por sus activas reivindicaciones acerca de las mejoras para esta zona de Gijón.

Tremaes propone un parque para el prroco Cndido Vias






martes, 13 de septiembre de 2011

LA ACADEMIA DE LAS DE ENTONCES la de " DON PACO "

Los recuerdos son la leche, estos días atacado por un virus raro , que me tiene tirado por los sofás de casa sin ganas de hacer nada, soñé con una de mis antiguas escuelas: La Academia de Don Paco, no soñé con el en concreto sino con el entorno en general

La academia de don Paco,estaba situada en el “Grupo Francisco Franco”, hoy denominado Grupo Residencial de Santaolaya, sito  en lo que se conoce como Cuesta de Santa Olaya 
 

Un bloque de casas cerradas sobre si mismas, con patio interno, y a las cuales se entraba por la zona de Santa Olaya (Avenida de Galicia); en cuyo extremo  había un garaje de bicicletas; o por los laterales con pasadizos sobre las calles:  Ceriñola;  Lepanto, o Zaragoza

En el extremo Este de esta barriada de los años 50, en el portal nº  y  con amplias vistas a la calle Zaragoza, se hallaba  la Academia de Don Paco.

En el primer piso en la vivienda del Sr. D. Paco y donde también vivía su hija Doña Eloísa. su marido y sus dos hijos y ese piso estaba la  Academia donde sus otras  hijas impartían clases mientras cocinaban y hacían la vida familiar unos  y otros.

Allí encontrábamos todas las mañanas  a la matrona y consentidora Eloísa,  Maestra gordezuela por la que yo  sentía mucho cariño, era la madre de dos retoños cabroncetes que ponían de los nervios a sus abuelo, también estaba la estiradísima Doña Queti, excelente madame del «bondage» escolar, y admirada por todos por sus líneas y maneras y su enrubiada melena, y también aquella extraña  maestra  llamada Doña Emma, de perfil inca y un precioso pelo negro y tan extraña en aquel ambiente, y que no tengo la certeza de que fuera hija de Don Paco. igual era una profesora contratada sin más..

Éstas eran las profesoras, del mismo palo que el padre, que era puro pedernal, aunque algunas veces eran un poco más cariñosas, aunque tenían días, de sus capacidades pedagógicas lo ignoro casi todo, pues no recuerdo que hubiera diplomas de capacitación, o diploma alguno que indicase el grado de sapiencia profesional de toda aquella prole que allí impartía clase. Ignoro el grado de legalidad de este tipo de Academias, pero allí nos formábamos unos cuantos catecúmenos, lo mejor de cada casa.

A tal don Paco, que siempre recordaré porque tenía colgadas en el cuarto de baño unas botas del Ejército (de caballería),sobre una inmensa bañera, wáter  por otra parte al que entrabamos todos, familia y alumnos, ya que compartíamos algunas estancias de la casa. Cuando picabas a la puerta, entrabas a un hall en el que ya había una mesa corrida ante cuyos lados nos sentábamos varios alumnos, en esa misma estancia, a la izquierda había una habitación de uso privado para la familia, y luego estaba la cocina, en la cual algunas veces calentábamos la comida algunos alumnos que por alguna razón nos quedábamos a comer. 

En esos balcones de plantas se hallaba la susodicha Academia 
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De ese hall que daba ese primer reparto de dependencias, se pasaba a  una especie de sala grande donde había tres mesas grandes corridas, dos de ellas pegadas a las paredes y otra central, a cuyo extremo occidental se sentaban los maestros.,esta dependencia faba lugar a un pasillo con una habitación a la izquierda, el wáter, creo que una habitación a la derecha y de ahí a otra  habitación habilitada como aula. Este es el plano que mi memoria y recuerdos dicen que había.

  Todo eso en muy pocos metros, que se nos antojaba como inmenso, y que hoy  si lo pudiese ver en vivo y en directo pues quedaría sombrado que allí pudiésemos coger los que cogíamos, eso sí en plan patera en menos creo que 90 metros cuadrados.

La pedagogía del lugar  consistía en hacernos sumar y canturrear, de pe a pa, lo que se nos pusiera delante, igual sumábamos tres cifras que diez, pues de lo contrario los errores los  sufrirían nuestras orejas, que amenazaban con soltarse de nuestra cabeza a cada momento,  de tanto tirón de orejas como allí se prodigaba eso sí, no era raro vernos con heridas en la parte de unión de los lóbulos  de las orejas con la cabeza, eso sí para disfrute de nuestros maestros y como no de nuestros  padres, ya que eran todos ellos partidarios del método pedagógico “la letra con sangre entra”, pues eso, como la cosa era así de burda a uno no le quedaba más que aprender.

El ensañamiento y las palizas con algunos alumnos eran de órdago, las cuales hoy serían un caso de tribunal de justicia por malos tratos: cabezazos contra el hule que teníamos por encerado, tirones de orejas, golpeo en las palmas y cantos de los dedos con reglas o varas, al Don Paco le gustaban las blimas, que zumbaban y nos dejaban unos hilillos cojonudos..

   . Aquella jarca sentados en largas mesas de madera, sentados en ambos lados y unos en frente de otros, teníamos toda una rutina escolar, corrección de los deberes  que llevábamos para casa el ´día anterior,  y que daban lugar al rosario de castigos, al efectuar los maestros su corrección, que podían ir desde una carropotada más de deberes, a tener que copiar 200 veces “ tengo que hacer los deberes” , luego empezaban las matemáticas, hacíamos operaciones de aritmética con pluma y tintero, había un recreo  a media mañana para ir a comprar una “fabiola”  un bollín de pan pequeño muy rico o una ensaimada, tras esto pues repaso de historia y otras menudencias pedagógicas. Ni que decir que todo ello se desarrollaba al olor de la condumio que Elisa preparaba para su familia, y cuya elaboración cuidaba  la prole del tal Don Paco.

Por las tardes, la cosa era más lánguida nos dedicábamos a la caligrafía de redondilla y a la lectura del Quijote o similares, el cierre de la jornada lo hacíamos con la elaboración de los deberes que llevaríamos para casa. Eran días se asueto y alegrías, aunque para otros era toda una tortura.

A este tirano Don Paco , de complexión fuerte, de mediana estatura metido en carnes,  blancas y blandas,  le conocí un atardecer en el bar Casa Victorón, sito en el Carmen, y hoy conocido como el  restaurante Casa Víctor. Allí me examinó el cátedro, que me supongo que hoy  sería un fiel examinador de equinos más que de temas  pedagógicos.

Como  mi padre veía que no progresaba adecuadamente  en el Colegio de LLoreda, en manos de aquel otro sádico Don Augusto  Lloreda, me llevo al tal restaurante  para que su amigo Don Paco que cazaba con él, y tenían con afición común los perros, a los que íbamos a llevar la comida en plena faena escolar, a modo de asueto y hombrecillos de confianza, intuyendo mi padre que no avanzaba hizo que pasara la prueba del ocho con el tal don Paco en casa de Vitorón, que me hizo unas cuantas preguntas y unas cuantas operaciones aritméticas, y viendo que no me defendía con esos 9 años que tenía,  prometió a mi progenitor hacerme un hombre de bien en pocas semanas, para sonrisa socarrona del camionero y cazador amigos de todos ellos Minón, y el taxista de la calle de Álvarez Garaya, «Paxaraes», que ya conocían de qué iba el telar del Don Paco.

Como paradojas de la vida, al pedernal de Don Paco,  le tenían sublevado y sobrepasado su dos nietos, hijos de Eloísa y un misterioso señor que veíamos de muy de cuando en cuando por la casa que debía ser su yerno (marido de Eloisa) y que creíamos que era camarero. Tales nietos a los que Don Paco trataba de de badulaques y gandules, y si eso ya era malo e por sí , aún peor era como a veces los trataba en algunas ocasiones a patada limpia, como buen domador de pencos que debió ser. Pese a todo nos teníamos cariño entre todos, e inclusive a los maestros.

Era algo sí como la escuela del terror. Recuerdo que un día, a las nueve de la mañana, llegué sin saber la lección del sistema métrico decimal,  la tortura empezó a media mañana  y cuando ya eran las once de la noche  terminé de saber y recitar de carrerilla  todo el sistema métrico decimal, eso  sin más alimento que el agua. Otros días de igual semejanza podían ser con las operaciones aritméticas que eran todo su manía, sumas de no se cuantas cidras, larguísimas multiplicaciones y divisiones, que había que hacer sin contar con los dedos, con las manos puestas a su vista, y con la regla puesta en sobre aviso, cuando no éramos lanzados contra la pared.

También le gustaba al tal don Paco ponernos de rodillas con los brazos en cruz y un buen montón de libros en cada palma de la mano, y nunca se olvidaba de colocar al lado del penitente a un soplón o comité de  vigilancia, yo creo que en recuerdo de sus tiempos de soldado «chusquero».

Tenía buenos amigos, aunque en el recuerdo solo me hayan quedado: Justo Vázquez  y su Hermano, Jorge y Javier, estos tres además todo el día estaban dibujando alemanes, en sus cuadernos, y de todos ellos quien peor lo llevaba era Javier, pues sus gases y cierta incontinencia ponía de los nervios a D. Paco y a sus “hijas profesoras”,

Había también una pesadilla escolar, o sea lo que hoy conoceríamos  por un maltratador de compañeros de pupitre, “el Maraña”, hijos de una guardia de asalto que vivía en esos mismos bloques, y que me aterrorizaba todos los días, yo creo que la pagaba con nosotros porque era con quien  D. Paco  descargaba su saña diaria, el y sus nietos.

Así se desarrolló mi vida escolar, durante un años o año y medio, tras el examen de preparatoria, tras este examen con un notable, pasé al Instituto, que sería algo así como la Institución de libre Enseñanza comparado con la Academia de Don Paco, a la que volví para algunas clases extras, pero que dejé al punto

Victor Guerra (Chusi el fiu de Lola y el Chan)

domingo, 21 de agosto de 2011

Un “Indiano” de Tremañes.

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Por la izquierda: Jesús Víctor (primo) de los famosos Nicieza de la Calzada, en el centro Arturo (el indiano argentino) mi tío, y a la derecha Lola Guerra (mi madre)

Tenemos siempre la idea de que un indiano es alguien que viene cargado de dinero y con ostentaciones de lo que aquí y ahora llamaríamos nuevo rico, sin embargo quien nos ha llegado de la Argentina de la ciudad de Moreno, es Arturo García González, uno de los “moliñeros” de Tremañes.

Y ha venido a sus tierra natal, bueno a sus dos tierras natales,  a Tremañes y a la Calzada, cargado no con dinero  sino con una inestimable memoria cargada de recuerdos puntuales y exactos. Es lo que diríamos la memoria viva de la parroquia, pues sabe punto por punto donde estaba todo, quien era pariente de quien, quien vivía en este o en aquel sitio.

Asi una vez más nos recordó que nuestros parentesco con los de “Pedrón”, o sea los del Estanco de Tremañés, y antes propietarios de una tienda de ultramarinos, y donde hoy reside toda una urbanización moderna al pie del Feve, pues ese parentesco viene de la que siempre he considerado como  una antigua tía: Rosario Piñera Díaz

Por ejemplo la ubicación del molino que regentaba  mi familia paterna, y que llevaban varias tíos y tías, y que dió origen al alias familiar de los “Moliñeros”  estaba situado no en lo que hoy podemos considerar Tremañes, sino en el actual Natahoyo, ya que antiguamente la parroquia de Tremañes comprendía los territorios de Santa Olaya y la Calzada, que colindaban con las parroquias de Jove y San José. O sea que el famoso Molin de Tremañes, o uno de ellos, se hallaba en un ramal del Río Pilón, y dicha instalación de molienda se ubicaba en las inmediaciones de la Fabrica de Loza.

De esta manera desgranando recuerdos, pues nos enteramos de aquella costumbre de aligerar las cargas familiares, y por la cual la familia de Armida  González  Álvarez y Jesús García Díaz, traspasó la tutela de mi padre Jesús “El Chan”,  a Isidro el ferroviario  de Villadangos y su mujer Isabel, que luego se convertirían en mis padrinos de bautizo.

O de cómo  más de la mitad de mis tíos “Moliñeros”, emigrados a la Argentina, y fallecidos allá con mi abuelo , salvo tres de ellos que quedaron acá con la abuela: Armando, Balbina y mi padre (Chus el Chan) los cuales por esas informaciones nos enteramos que nacieron en las casas de la  caleyina de Conchina la del Nietu, y cuya pariente su  madre, Rosario la  del Nietu era la madrina de mi tío Arturo.

Lo que es la vuelta de la “memoria”.
Víctor Guerra (Chusi el fíu de Lola y el Chan)

domingo, 10 de julio de 2011

AQUELLOS MAESTROS DE LOS RONCHITOS

El maestro de los ronchitos en el bolsillo

José Luis Montes pone fin a 36 años de docencia en los rincones más difíciles de las aulas

10.07.11 - 02:47 -El maestro de los ronchitos en el bolsillo
En un mundo dominado por los profesores, a él le gusta que le llamen maestro. Puede ser porque José Luis Rodríguez Montes evoca en esa palabra la esencia de aquel enseñante de La Felguera que dirigió sus pasos infantiles y le convirtió en el primer nieto de su familia que llegaría a la Universidad. O por su sentido cristiano de la vida, en el que en toda su amplitud cabe una educación integral mucho más dirigida a conformar personas que cerebros. Podría pensarse incluso que su forma de enseñar es consecuencia de unos destinos docentes especialmente difíciles, repartidos entre aquel viejo colegio de Tremañes y el actual Instituto de Educación Secundaria Fernández Vallin. Los que conformaron toda su vida. Los que absorbieron todo su amor.

Pero algo en este hombre a punto de incorporarse al club de los 60, de mirada opaca y serena, con los ojos aún húmedos por la despedida de compañeros de tantas horas de aulas y despachos, de regalos que llegan de 16 años atrás, ya indicaba en sus años juveniles que llegaba a la docencia dotado de ese escaso don que convierte al profesor en maestro. Tenía 24 años cuando estrenó su primer destino en Carreña de Cabrales. Con su bisoñez aún a cuestas, hubo de subir andando cada lunes a un Robledo de Somiedo por entonces aislado, sin ni siquiera pista forestal por la que caminar. Llegaba cada lunes con cuatro barras de pan blanco de la panadería de Belmonte de Miranda y las repartía entre sus alumnos a cambio de hogazas menos blancas hechas en casa.

Aquello solo fue el primer indicio de cómo entender la enseñanza, un método sin normas que desarrolló en toda su plenitud en Gijón a lo largo de 28 años repartidos entre los 12 de su colegio de Tremañes y los 16 con sus chicos del Fernández Vallín. Siempre a contracorriente. Bailando la pieza más difícil con el ritmo más incontrolable. Pero se le da bien. Y le gusta. Partidario confeso de la doctrina bíblica de que al pobre no hay que darle peces sino enseñarle a pescar, defiende por encima de todo la dignidad personal, aquella que emana de cualquier situación de la vida

Un saco de trigo para plantar y otro para comer. 

Con esa filosofía personal llegó aquel joven Montes al colegio de un Tremañes recién nacido a la democracia. Dominado por gitanos y portugueses. Rodeado por Villacajón y chabolas. Y lo dirigió con becas, material gratuito y bancos de libros. Con duchas antes de clase y una renovación de lápices y libretas solo a cambio de los anteriores consumidos. Con una aportación, aunque fuera de unas exiguas cinco pesetas, a las actividades colegiales, y con la creación de una brigada estudiantil que reparaba los desperfectos que ellos mismos ocasionaban. Sin castigos. Sólo por el concepto de que nada que es gratis se valora. Por el convencimiento de que esa misma valoración dignifica. Horas y sueño allí invertidos. Pequeños chantajes de palo y zanahoria, que convertían el arreglo de una moto en el hijo pequeño lavado y que derivaron a lo largo de los años en más de una úlcera esofágica.

Era el momento del traslado. Al Fernández Vallín. A un destino clásico. Matemáticas. Pero duró poco. Un curso. Al final, más que buscar, la vida le encuentra a uno. Y empezó a trabajar con adolescentes fracasados escolarmente. Chicos de 15 a 20 años difíciles, de familias desestructuradas, encuadrados en lo que se ha dado en llamar garantía social. Y lo volvió a conseguir. Les insufló autoestima, respeto por sí mismos y por los demás. Les llevó a París de viaje de estudios y les premió cada día con un caramelo. Un ronchito. Los compraba por kilos.

Aún hoy, ya fuera del aula, los lleva en el bolsillo. Para cuando se encuentre con un alumno y, como ayer, le diga que tiene un ronchito para él. Y el chaval, de 18 años, cuadrado, curtido, con novia, extienda la mano, desbordante, a la espera del premio.

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sábado, 25 de junio de 2011

Fiestas de San Juan de Tremañes

 

En Tremañes  andamos de fiesta, aunque está claro que no son iguales a las de antes, ahora son más modestas y las fuerzas también, antes la fiestas de los pueblos era todo un acontecimiento social de muy alto rango, se abría todo un abanico de actitudes sociales, mejores, ropas, días de asueto, invitaciones a amigos y familiares, comidos copiosas y sorprendentes.

Yo la verdad es que recuerdo  la fiesta de San Juan con muy buenos recuerdos,. primero porque en aquellos tiempos se hacia la “foquera” al estilo de las fallas valencianas , no tan rumboso, pero con personajes, comentarios y demás y eso traía consigo que  varios grupos se pusiesen a elaborar todas aquellas cuestiones relacionadas con la “foguera” y donde los críos jugábamos un papel de recaderos, entre  el barrio de la Bolera, epicentro de la construcción de la foguera, luego estaba su instalación en un aledaño del Prau de la fiesta.

Lo tipico era que los críos  fuéramos cada día a ver como se levantaba y se armaba el tinglado de la fiesta, la barraca, los lanchas , la tómbolas, y finalmente los días de la fiesta grande, foguera, perres para los “caballitos” o la lanchas o la escopetas de perdigón… cada poco subíamos a casa por alguna que otra perra (peseta) para disfrutar de la fiesta.

El día anterior había para los críos o el mismo día de San Juan pues actividades de carreas de sacos, y juegos como las ginkanas ciclistas, etc…

Y ya por la noche mientras los mayores bailaban  o paseaban por el inmenso prau de la fiesta, nosotros nos dedicábamos a las guerra de corchos de sidra, o la caza y captura de chapas para el desarrollo posterior de los juegos de niños

Eran tiempos de gozadas niñerias. que hoy con como nos dice  La Nueva España  se desarrolla con sardinada, juegos tradicionales y verbena por San Juan

Chusi, el fiu de Lola.

Las celebraciones se alargan hasta el domingo, con un pasacalles y vermú



A Pablo TUÑÓN (LA NUEVA ESPAÑA)




La Asociación de Vecinos San Juan Bautista de Tremañes no se ha olvidado de homenajear a su patrón. Ayer celebraron su primer día de fiestas con una tarde dedicada exclusivamente a los niños, que disfrutaron de un día soleado con multitud de juegos en las cercanías de la sede vecinal. Previamente, por la mañana, había tenido lugar la misa en honor del patrón.


Pero la fiesta continúan hoy con una jornada repleta de actividades. Ya de mañana se jugará un partido de solteros contra casados en un clima de fraternidad y sana rivalidad. Los que deseen participar están citados en el campo «El Mortero», del C. D. La Braña, a las 12 horas.

Por la tarde también habrá tiempo y espacio para el ejercicio. A partir de las 16.30 horas se organizarán los juegos tradicionales que, seguramente, atraerán a numerosos participantes a los aledaños de la sede de la Asociación de Vecinos San Juan Bautista de Tremañes.

Estas actividades se alargarán hasta las 19.30 horas, que será cuando comience la esperada sardinada, destinada a los socios de la asociación. De nuevo la sede vecinal albergará esta actividad, en la que no faltará ni sidra ni cerveza fresca que se servirá en una barra instalada en la zona. Además, si se desea consumir otro tipo de bebidas, se cuenta con un local en los alrededores.

A las 21.30 horas arrancará la verbena, amenizada con la música del cantante Rubén Durán. De esta manera se cerrará el día grande de las fiestas.

Sin embargo, el domingo quedará tiempo para más actividades. Tras la misa de 12 horas del templo parroquial, un pasacalles arrancará del mismo alegrando los alrededores a ritmo de gaita y tambor. Después la sede vecinal acogerá una sesión vermú, tras la cual se cerrarán las fiestas con una traca final de voladores.”

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lunes, 30 de mayo de 2011

TREMAÑES, lee y escribe

No sé porque extrañas razones creo que  el personal ciudadano  de  Gijón, siempre pensó que en Tremañes, se leía poco y se escribía menos, es posible que se llegase a tales conclusiones, porque nunca tuvimos biblioteca, la más cerca la del Ateneo Obrero de la Calzada, y también una en Santa Bárbara, pero ello no era óbice para pensar que en esta parroquia ni se escribía ni se leía.

Tal vez el haber sido una aldea, una parroquia rural diseminada en varios fracturados y desvertebrados núcleos, que además siempre  han sufrido  la plaga de los errores urbanísticos que dividieron aún más , o para ser más exactos  incidieron más en esa división, pronto perdimos La Braña, luego fue la Estación de RENFE de Tremañes que pasó a convertirse en Apeadero de La Calzada, luego los polígonos, las actuaciones para ganar más terreno para las empresas, y el hecho de ser un territorio de aluvión por las emigraciones, y territorio de acción politica industrial de la cual poco se han beneficiado los vecinos, pues tal vez se haya llegado a pensar que no sabemos ni leer ni escribir.

Tal vez fuera así dada la pasividad con al aldea de Tremañes acogió estos bruscos cambios urbanísticos, sociales y políticos, pero juro que siempre conocí escuelas como la de Las Maravillas, o la de LLoreda, por recordar hasta me recuerdo llevando el bancu a casa de la señorita Marujina, que nos enseñaba las cuatros letras en aquella recoleta cocina de su casa.

Es cierto que siempre tuvimos que emigrar para leer, o para recibir más instrucción, fuimos ciudadanos internacionalistas, pues nuestras posaderas llenaron los pupitres de La Calzada, de Gijón, de colegios públicos y academias privadas, instituciones laicas o religiosas, con “cesta tapper”  y camina que te crió, pero ahí estamos escribiendo y leyendo como ahora lo hacen los “guajes en la Escuela Publica de Tremañes” que patentizan su quehacer con este blog para deleite de todos

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http://blog.educastur.es/tremanes/category/libros-y-cuentos-interesantes/
Victor Guerra (Alias: Chusi . El fiu de Lola )
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viernes, 29 de abril de 2011

HISTORIAS DE LA PUTA MILI

la mili

Siempre he ido a contracorriente y como buen Lobo Estepario , con un carácter como ahora me dicen  a lo “house” pero sin tanta inteligencia, pues apenas si me acordaba de mis compañeros de milicias, con los que pasé poco tiempo pues desde el Campamento de Rabasa, donde realicé labores de Maestro, luego  me fui a la famosa Batería Los Dolores en Cartagena, y finalmente  por ser solidario con Pepe Beunza, y con aquellos oficiales de la UMDE, desde el Sindicato de Soldados, dí con los huesos a modo de Papillón en el Monte de Roldán, donde viví en compañía de entonces de  un buen amigo al que perdí la pista…  como a casi todos.

Rebuscando por los desvanes de la memoria encontré esta fotografía que parece que venimos de conquistar nosotros solitos Sidfi IFni… cuando en realidad veníamos del campo de tiro allá en las tierras alicantinas de Rabasa y que está fechada  30  de mayo 1976, en la foto solo se reconoce la firma de J.R. Muñiz Areces.

Por cierto si alguien reconoce a alguien pues ya sabe… un toque al email..
Sin título-2
Roldan, fue una larga cárcel al modo de Papillón, pero lo pasamos bien
La batería de Roldán se alza sobre la cumbre del monte de Roldán, a 485 metros sobre el nivel del mar, en el término municipal de Cartagena, provincia de Murcia.
Historia   Ante la necesidad de defender la ciudad de Cartagena, puerto y astillero militar, de ataques por mar, se construyeron entre los siglos XVIII y principios del XX una serie de baterías de costa, la mayoría abaluartadas (de la escuela española), y otras acasamatadas. Algunas de ellas conservan cañones del siglo XVIII y otras enormes cañones de principios del siglo XX. Hay en total dieciocho baterías de costa, la mayor parte artilladas y el resto destinadas a proyectores de luz para la defensa antiaérea.
La batería de Roldán fue construida en el año 1933 (Plan Primo de Rivera), y quedó fuera de servicio, y posteriormente desartillada en el año 1965.
Descripción Disponía de cuatro cañones antiaéreos de 105/45, tipo Vickers. Su objetivo era prevenir de los bombardeos a la población.
Protección  Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español
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Foto de Ramón Sobrino Torrens


Roldan 1N
Nuestra casa en ROLDAN que albergaba las más sincrética heterodoxa biblioteca  de todo Murcia.
Esta es la parte menos histórica en la que vivi casi un año  con los perros Gorki y el otro no me acuerdo ahora…
Roldan 2

Y aquí con compañero catalán Marín (dibujante) ahí el tienen  con la emisora,, me acuerdo de Barredo, de Trojaola...  y tantos días como auténticos “papillones” en el monte de Roldan sin gente salvo algun visitante o algún arrestado que no empaquetaban,, ni nos vestíamos , solo era leer y leer y pasear..


Víctor Guerra. alias Chusi, el fiu de Lola


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