viernes, 16 de febrero de 2018

Uno de Tremañes: Avelino González Entrialgo, mito libertario a su pesar

De este paisano libertario, natural de Tremañes , ya he hablado alguna vez, hace 10 años, Hoy la Revista ATLANTICA XXI , nos ofrece un testimonio más completo


Sergio Montero Fernández / Autor del documental sobre la Revolución del 34 “Los labios apretados”.

Si se pudiera elegir un personaje histórico para que relatase la historia de la luchas sociales en Gijón y en Asturias, habría que pensar en Avelino González Entrialgo, porque cuando se analiza la historia social y las luchas obreras en Gijón, desde comienzos del siglo XX hasta 1937, resulta imposible no encontrarse con él. Es una figura fundamental que siempre está presente. Participa en la huelga revolucionaria de 1917, la campaña contra la pena de muerte, la huelga de brazos caídos de 1931, la Revolución del 34 y la Guerra Civil española.

En cierta ocasión la revista venezolana Ruta le solicitó unas notas biográficas para publicar una semblanza suya. Su respuesta textual fue:“Militante libertario desde 1914 en Asturias. Poco conocido pues su actividad fue solo en su Sindicato Metalúrgico de Gijón. Escribió solo algunos artículos y nunca fue hombre de tribuna. Representó a su regional en el Comité Regional durante la guerra”. Con esta escueta respuesta solventaba Entrialgo toda una vida dedicada al movimiento obrero y a su organización sindical, la CNT. Su modestia en la contestación deja traslucir parte de su personalidad y refleja la vieja idea de los libertarios contraria a generar mitos y héroes.

Entrialgo nació en 1898 en el seno de una familia obrera gijonesa. Sus primeras letras las aprendió en la Escuela Neutra de Gijón, entidad laica dirigida por Eleuterio Quintanilla, que seguía la doctrina educativa de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardia. A los trece años ya le tocó arrimar el hombro en casa y ponerse a trabajar en la Fábrica La Industria, dedicada a la producción de vidrio. Allí comienza su andadura sindical y política de la mano de sus compañeros.

Allá, por el verano de 1913, le tocó participar de aquellas controversias improvisadas que en las barriadas gijonesas se producían casi a diario y aun más animadas los domingos en el Centro Obrero de la calle Cabrales. Los trabajadores anarquistas y socialistas discutían esgrimiendo argumentos de una y otra tendencia que la prensa obrera semanal exhibía. Sin embargo, aquellas discusiones que estimulaban al estudio, a la superación, adquirían a veces cierta acritud; pero el acaloramiento se disipaba como pompas de jabón cuando se hacía necesario apretar filas porque a las Sociedades de Moldeadores, de Albañiles, de Metalúrgicos o de Carpinteros -“El Modelo”, “El Progreso”, “La Constructiva”, “La Cosmopolita”- les llegaba el instante de plantar cara al enemigo común, la patronal de Gijón. Los chavales presenciaban aquellos torneos dialécticos pero su complemento ideal era la práctica en la lucha, la huelga que a todos curtía por igual.

De aquel contraste de opiniones, de aquel diario batallar por la consecución de mejoras de toda índole, en el taller, en la obra, en la higiene de los barrios, iban surgiendo nuevos sindicalistas que inyectaban pujanza al movimiento sindical de Gijón. Ese fue el camino de Avelino. Aquella juventud fue transformándose en una madurez de luchadores constantes y tenaces que vino a confirmarse poco después, en agosto de 1917, fundiéndose en un haz revolucionario todos los trabajadores y celebrando multitudinarias asambleas en las praderas cercanas a Gijón, en las que se escuchaban informes y se fijaba el rumbo a seguir. Había un constante trajinar de los jóvenes por el barrio de Tremañes en busca de refugio nocturno para los compañeros que ostentaban cargos y, perseguidos por la policía, precisaban cambio diario de “pensión”.

La huelga revolucionaria de 1917 supuso un aprendizaje a marchas forzadas y un anticipo de lo que vendría 17 años después.

La dictadura con rey establecida por el general Primo de Rivera declara la guerra a la CNT, ilegalizándola y cerrando sus locales y periódicos, convirtiéndola en un núcleo pequeño y clandestino, pero vigoroso. A pesar de ello Entrialgo se convirtió en uno de los grandes activos del movimiento obrero gijonés, participando regularmente en mítines en las casas del pueblo, en ateneos, en sociedades de oficio. Ya se perfilaba como uno de los activistas más visibles para la organización gijonesa, junto con su inseparable José María Martínez.



Un año de gran agitación en los medios obreros internacionales por la campaña contra la pena de muerte de Saco y Vanzetti fue 1927. La impresionante campaña de solidaridad internacional, con la flor y nata de la intelectualidad europea, también llegó a Asturias, donde Entrialgo se convirtió en uno de los principales agitadores contra la pena capital, participando en todos los mítines celebrados, Turón, Sama, Mieres… A finales de abril el periódico El Noroeste de Gijón abre portada con “La tragedia de Massachussets: Nicolás Saco y Bartolomé Vanzetti a la silla eléctrica”. A renglón seguido: “Debe pedirse el indulto el 1 de Mayo”.

Desde La Asamblea de la Construcción de Gijón y el Comité del SUM (Sindicato Único de Mineros de Asturias) salen telegramas dirigidos a la embajada norteamericana pidiendo el indulto para los italianos condenados. “Embajador de Estados Unidos, Madrid. Rogamos haga llegar presidente Coolidge anhelos infinidad de trabajadores pro-indulto Saco y Vanzetti”.

La Alianza Obrera Revolucionaria
Los primeros pasos para la formación de la Alianza Obrera en Asturias partieron de los cenetistas presos en la cárcel de El Coto de Gijón a raíz del movimiento revolucionario que la CNT impulsó en España en diciembre de 1933. El 28 de enero de 1934 los presos envían una carta al Comité Regional de CNT, instándole a tratar de buscar un acuerdo con la UGT.

La CNT encargó a una comisión formada por José María Martínez, Segundo Blanco y Avelino González Entrialgo la tarea de iniciar los contactos con la UGT para proponer la formación de la Alianza Obrera en Asturias, el 9 de marzo de 1934. Finalmente Segundo Blanco sería reemplazado por Horacio Argüelles:

“El día 31 (de marzo), sábado, a las siete de la tarde quedábamos reunidos, en una habitación de casa Manfredo, Bonifacio Martín, Graciano Antuña, José Mª Martínez, Horacio Argüelles y Avelino G. Entrialgo.

Firmó por la UGT Bonifacio Martín, por la CNT nosotros tres y por la Federación Socialista Asturiana Graciano Antuña. Cada representación estampó su respectivo sello al pie de la firma y el Pacto se firmó por duplicado llevando un original Bonifacio Martín y Graciano Antuña y el otro nosotros”.

Entrialgo, venciendo las reticencias mutuas existentes en ambas centrales sindicales por años de enfrentamientos, fue sin duda alguna, junto con Antuña y J. Mª. Martínez, uno de los grandes valedores de esta alianza obrera revolucionaria, cuyo primer objetivo decía: “Las organizaciones firmantes de este pacto trabajarán de común acuerdo hasta conseguir el triunfo de la revolución social en España, estableciendo un régimen de igualdad económica, política y social fundado sobre principios socialistas-federalistas”.

Este pacto firmado en Gijón buscando la unidad obrera marcaría un hito en la historia de las luchas sociales en España. Por primera vez los trabajadores marchaban unidos hacia un objetivo común, la revolución social. Esta alianza, que quedó inmortalizada con el grito UHP (Uníos Hermanos Proletarios), llevaría todo el peso de preparación y dirección del movimiento revolucionario que finalmente tuvo lugar en octubre de 1934. También serviría de faro a la postura que tomaron los trabajadores y centrales sindicales en España ante la tesitura del golpe de Estado que desencadenó el general Franco en julio de 1936. Las tres letras UHP volvieron a agitar las ansias revolucionarias en España.

Avelino se revela como el mediador sensato, con visión de futuro, que estima superable lo que divide a las fuerzas obreras en favor de la unidad. Una de sus principales características fue su gran capacidad organizativa y su resuelta idea de unificar a las fuerzas obreras para luchar de manera conjunta, dentro y fuera de su organización.



Revolución, guerra y exilio
Las figuras más destacadas en la dirección del movimiento revolucionario del 34 en Gijón fueron José Mª Martínez y Avelino G. Entrialgo. En un momento dado, Martínez abandona las labores de coordinación del movimiento para dedicarse exclusivamente a la lucha fusil en mano, cosa que llevaba esperando toda su vida, como emocionadamente comenta a Entrialgo en una barricada del Llano. Quedando así Entrialgo como persona de referencia junto a otros miembros del comité como Ramón Álvarez Palomo, J. Pardo o Acracio Bartolomé.

Cuando el Tercio ya desfila por Gijón, el comité acuerda una reunión detrás del cementerio de Tremañes. No puede acudir casi nadie, tan solo Entrialgo y Florentino Margaride, que quedan encerrados en esa zona del extrarradio de la ciudad sin poder moverse ya y sin posibilidad de huir a La Felguera, como pudo hacer el resto del comité. Aquella noche duerme en Mareo en una tenada cerca de casa de Lalo el Nietu y a partir de ahí pasa a la clandestinidad. Se esconde en Asturias durante ese invierno hasta que un mercante le traslada a San Sebastián y llega a París en el primer trimestre de 1935, dejando en su tierra a su compañera Oliva y a sus dos hijas Libertad y Acracia.

En París, se reúne con otros exiliados como Ramón Álvarez Palomo, José Tourman, Luis Meana, Terio, Nelín, Pepín, Horacio Argüelles, Roberto, Lino, Avelino Martínez, Jesús del Río, Canal…

Las preciosas cartas entre Oliva y Avelino y entre éste y otros compañeros como Horacio Argüelles o Alfredo Díaz reflejan la dureza y el agobio de la vida en París. En el exilio, sin posibilidad de trabajar por su condición de extranjero y por la crisis que afecta al país, malvive bajo el auspicio del Comité de Emigrados Españoles, entidad que ayuda económica, judicial y socialmente a los exiliados. Este comité en julio de 1935 solo repartía ya 60 francos por persona. Un viaje en metro costaba 1,40 francos y una cajetilla de tabaco 2,5.

Consigue contactar con su prima Carmen, residente en Bruselas, y así evita el indeseado viaje a Rusia que ya habían planeado en el café St. Michel de París sus amigos Horacio Argüelles y Fernando el barbero. Para esa fecha Luis Meana, Roberto y G. Antuña ya se encuentran en Mosen (Rusia).


González Entrialgo en 1967 en Venezuela, donde moriría 10 años después.

Vuelve del exilio por Barcelona en febrero de 1936 y poco le durará el reencuentro con su amada Oliva y sus hijas. El golpe de Franco le obliga a asumir responsabilidades, primero en Gijón como secretario de movilización del Comité de Guerra. A partir de octubre integra el Comité Nacional de la CNT como secretario de la sección militar, primero en Madrid y luego, cuando el Gobierno huye, en Valencia. En los últimos compases del conflicto, el 5 marzo de 1939, fue nombrado Comisario de División de la Base Naval de Cartagena.

El último día de la guerra, desde Gandía, parte de España para no volver jamás a bordo del vapor Galatea camino de Londres. Allí integra el Consejo General del MLE (Movimiento Libertario Español) y vive un año en Gales ayudado por los metalúrgicos ingleses. En 1940, con ayuda del SERE, logra salir en una flota de barcos camino a Arica (Chile), torpedeado por submarinos alemanes que consiguen hundir uno de los barcos.

Ahí comienza su andadura latinoamericana, que pasará primero por Bolivia, luego por Argentina y más tarde por Uruguay, donde consigue un buen contrato en un astillero, pero un conflicto laboral que acaba a tiros en una refriega con esquiroles le obliga nuevamente a coger la maleta acusado de instigador de la huelga. Pasará una década en Chile hasta su arribada definitiva a Venezuela donde fallece en 1977, a los 79 años. Desde el exilio siguió militando, siempre fiel a sus ideas transformadoras.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 53, NOVIEMBRE DE 2017

domingo, 17 de septiembre de 2017

Restaurante El Belmonte, y eso en Tremañes




Hay establecimientos que aparte de dar bien de comer a todo un barrio son ejemplo del temple de su guisandera

LUIS ANTONIO ALÍAS    Gijón     Jueves, 14 septiembre 2017, Diario El Comercio

El Belmonte se alza esquina con esquina ante la iglesia parroquial de Tremañes, y tiene por compañeras inmediatas una fila de casinas sociales de las más antiguas, de planta única y fachadas azulejadas, además de cobertizos para aperos de huertas familiares. En comparación, el restaurante, que es también parrilla y hostal, se hace gigante. Sin embargo, basta entrar, tomar unos culinos en el chigre primero, o comer donde el comedor formal, entre laterales de parrilla de leña y de terraza soleyera, para darnos cuenta de que el aforo, a pesar de su buen tamaño, parece pequeño, íntimo, familiar y muy hospitalario.

Rodeado de casas de aldea con huertas y vacas por una parte, y de polígonos industriales por otra, no le faltan obreros de mono y ejecutivos de puño blanco a la hora de comer, que con la crisis se cuidan las apariencias y el «yo ando igualmente escaso de fondos».

Restaurante Belmonte
  • Dirección:  Camino de la Iglesia, 524 - Gijón
  • Teléfono: 985 32 10 52
  • Fundadora: Encarnación Álvarez Álvarez ‘Pili’
  • Cocina: María Isabel Álvarez Álvarez
  • Sala: René Reyero Álvarez
  • Descanso: nunca
  • Menú laborables: 8,50 con café;10 y 12 ,90 sábados y domingos
  • Tarjetas:  se aceptan
No siempre fue así. Durante décadas el principal pueblo vecino, o mejor dicho poblado, se llamaba ‘Villacajón’, y quienes lo conocimos bien (a mí me tocó realizar allí el censo de 1980, chabola a chabola y prefabricado a prefabricado) lo recordamos como una miserable concentración de habitáculos mayoritariamente poblados por gitanos feriantes de Tras-os-Montes.

A nadie le costó tanto realizar el censo –del analfabetismo no se libraba casi nadie– y nadie disfrutó de tantos detalles: licores, cafés, linternas, transistores y unos cuantos gallos de Barcelos.

Pues su supermercado principal, el de la libretina hasta que’l mi home cobre, lo dirigió Pili. Y también el bar de pintas, culetes, coñacs españoles, solisombras y carajillos.

Pili, que se llama Encarnación y su padre, disgustado con tan místico nombre la llamó siempre así, Pili, nació en Acicorbo, una aldea pequeña y alta en pleno dominio de brañas vaqueiras, y en cuanto pudo, escapando de aquellas cumbres, maravillosas para vacacionar y menos para trabajar y vivir, emigró a Dusseldorf, pasando de una fábrica de tejidos a montar el Bar Español, conocer a su marido, y cambiar la capital renana por la villa de Jovellanos.

Y compró en 1969 el bar tienda de una señora llamada Marina que mantuvo combinándolo con la cría de gochos, pites y huerta por donde ahora se ha extendido el local. Encima su marido se marchó a Venezuela, tierra de promisión en aquellos entonces y donde sigue, dejándole tres hijos pequeños a los que sacó adelante sin ahorrarse fatigas, y a los que les posibilitó adquirir tres licencias de taxi.

Y resumamos la parte humana antes de pasar a la gastronómica: su hija le dio a René de nieto, y llegado el momento de la jubilación le dijo a éste que «o tú te lo quedas o lo cierro». Y rené que es simpático, despierto, nació prácticamente tras la barra, jugó al fútbol y sacó una ingeniería, se lo quedó. Y lo amplió, remocicó, emparrilló y revitalizó mientras su madre le ayuda y su abuela le aconseja cómo cuajar suave y jugoso el pastel de cabracho, guisar unos callos perfectos desde la callada al jamonín picado, ximielgar el bacalao con pisto para que la salsa engorde, hornear el cochinillo y la paletilla de cordero en punto crujiente y meloso, conseguir unas cebollas rellenas de carne o bonito dignas de El Entrego, darle a los potarrinos en tinta el ajo y el licor adecuados que los realce o conseguir unas berenjenas o un repollo relleno que ni por San Antonio, patrón de Belmonte.
Y un arroz con leche, un flan, unas natillas o unos frixuelos propios de cocina de carbón.

René añadió la parrilla de leña para vacíos, entrecotes, chuletones, costillas, churrascos y demás carnes a la madera y el hierro.

Ahora que tantos negocios se abren, sobreviven una temporada, y cierran dejando tras de sí decepciones, depresiones y deudas, el Belmonte representa otro tipo de negocio y otra generación –esa sí que sin duda alguna la más preparada de España junto con la anterior– capaz de convertir las piedras en panes, atender fíos, cocina y ganado casi simultáneamente y vigilar que a los suyos jamás les falte de nada.

Y ‘los suyos’ incluye a sus comensales.

¿Qué visitar?
De moderna fábrica y remota fundación, con un pórtico cerrado de faldellín y una fachada cuya ventana gemela y campanario aportan sabor asturiano, mira a parque y se rodea de parque. Pero durante años fue centro de ayuda y también de enfrentamientos entre párrocos piadosos con los gitanos, vecinos deseosos de devolverlos a Portugal, asociaciones caritativas conservadoras y revolucionarios clamando derechos.

 Al ver lo que ya no está, recordemos igaulmente que éste fue barrio de casonas y aristócratas con huellas visibles. Y de indianos que lo llenaron de palmeras.

(Es una pena que al amigo Luis Antonio Alías, no exprima más la memoria y lea algo más y nos hable de las famosas Quintas de Tremanes. sedes algunas de ellas del republicanismo  más señero, con presencias como las de Sagasta, por poner un ejemplo siin olvidad la Fuente del Mortero y la diosa Fortuna Balnearia, que ahora está en el candelero, o comentar algo sobre  la finca el Marques de Tremañes, pasada al Ayuntamiento, y que se caerá antes de que se haga algo en ella., etc)
Orejas de ministro
Ingredientes para 4 comensales:
-4 orejas de cerdo curadas y saladas.
-Pimentón picante.
-Aceite de oliva.
Elaboración:
1. Dejamos las orejas a remojo en agua fría durante veinticuatro horas, con tres cambios de agua por lo menos.
2. Las pasamos por el grifo y revisamos que no tengan pelo alguno que quemar.
3. Seguidamente, en una pota con abundante agua hirviendo, las introducimos y en cuanto el hervor reinicie bajamos el fuego y dejamos que cuezan lentamente sobre hora y media.
4. Transcurrida al menos hora y cuarto usaremos una aguja para testar la terneza.
5. Las sacamos, recudimos y esperando un poco a que enfríen, bien con guantes, las picamos en rectángulos propios de un bocado.
6. Por último las emplatamos, salamos, regamos con aceite de oliva, vestimos de pimentón picante… ¡Y a brindar!

domingo, 27 de noviembre de 2016

LA PERTINAZ LUCHA DE UNA TREMAÑENSE POR SU HIJO

 
Hugo y su madre en lucha

Desde hace tiempo Marta García Guerra, natural de Tremañes, mantiene un largo y duro pulso con la administración educativa asturiana a cuenta de que a su hijo no le han dado la plaza solicitada en un Centro Educativo Concertado en Gijón, y por lo cual ha lanzado  en Petición en Change, org

Mi nombre es Marta García  y soy la madre de Hugo, un menor que desde el pasado 15 de septiembre debería estar escolarizado. Pero no. No lo está. Sigue en casa, a la espera que la Consejería de Educación de Asturias de una solución a esta situación después de haberle denegado la plaza escolar, solicitada en tiempo y forma, cumpliendo los requisitos que marca la ley, a la que tiene pleno derecho en el único centro capaz de garantizar el apoyo educativo y el acompañamiento emocional que necesita. 

Hugo tiene una triple excepcionalidad, como se denomina en el argot educativo: dislexia, disgrafía y altas capacidades. Esto le convierte en un alumno con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE). Es especialmente a estos alumnos a los que la Consejería de Educación deja de lado, encontrándose en tierra de nadie: sin apenas apoyos educativos por falta de recursos, defendidos y protegidos por unas familias que luchan día a día por hacer valer sus derechos y por “algunos” docentes que con autoformación, ganas y motivación intentan sacarlos adelante para que esos alumnos, tan capaces, no terminen por ser pasto del temido fracaso escolar.

Mientras tanto, mi hijo, con gran potencial y ganas de estudiar, sigue en casa como consecuencia de una serie de errores de la Administración que le ha denegado la plaza escolar a la que tiene pleno derecho. Yo sigo y seguiré luchando para que Hugo, mi hijo, pueda tener una educación de calidad, adaptada a sus necesidades como le garantiza la ley.

domingo, 26 de junio de 2016

REMEMORANDO SAN JUAN en TREMAÑES

San Juan de Tremañes

Uno se da cuenta de lo que cambian las cosas, cuando pasan los años y puede comparar. 

Es verdad que los ojos y el recuerdo de los niños, hace que todo siempre se agrande un poco más, y eso pasa con las fiestas de mi aldea de nacimiento, las cuales actualmente no dejan de ser un remedo de los tiempos pasados, sin que por ello dejen de tener su prestancia.

San Juan siempre fue la fiesta mayor de la parroquia de Tremañes, y tenía hueco y y fama en toda la comarca,  al igual que lo tenía las fiestas de Jove, pero los tiempo cambian y las modas también, y esto de las fiestas de prau que desarrollaban las parroquias se han venido abajo sobre todo en los ámbitos más urbanos, y desde luego el cercamiento al que fue sometida la aldea de Tremañes con carreteras, autopistas, ferrocarriles, y la marginación que ha sufrido como territorio afectó también a las fiestas, que fueron mudando de un lugar a otro, hasta quedar reducida  y arrinconada en una finca amurallada, dejando de florecer para siempre, y que hoy rememoran uno cuantos y escasos vecinos.

Ese viejo espíritu sanjuaner, digamos que todavía lo puedo vivir en parte en fiestas más aldeanas, como las de Bedriñana en Villaviciosa, que me recuerdan en buena parte a las de San Juan de Tremañes.

La fiesta de San Juan de Tremañes, ignoro si hay imágenes sanjuaneras por ahí, y debía e haberlas pues eran todo un atractivo, digamos que era grandiosa, 

Para los chiquillos ya empezaba unos días antes, con la siega de prau, que solía ser el que se halla por debajo de la vía del FEVE, al pie del bar de ¿ Moran ….? .en ese triángulo que queda entre la calle que ahora se llama Barrio Campones, y el Camín de Morán, el cual tras la siega, empezaban a llegar los primeros carromatos de los feriantes, aquellas casetas de tiro con carabina, las lanchas, las vocingleras tómbolas que lucían sus galanuras en plena noche, y como no el montaje de la barraca de la fiesta, la cual horas mas tarde nos surtía de munición a los «enanos» del lugar  para las batallas campales entre los bailongos/as del lugar.

Esos eran los entremeses de la fiesta, ver como montaban la romería y la incipiente foguera pasaba de la pirámide de maderamen a tener para del día 24 las composiciones de ninots o figurines , en cuyo montaje participaba la gente del barrio del Plano, con Gregorio y toda la banda de los Rugueot a la cabeza, que clonaban  con buena maña lo que hoy sería una de esos montajes falleros  de Alicante o Valencia, Todavía tengo en la retina las figuras irónicas , los cartelones críticos , aunque estábamos en pleno franquismo, pero los había.

Y a todo ese naciente espectáculo acudíamos los neños en cada día instante que nos daban «suelta» que era un dos por tres, eso sí prometiendo encargarnos de los pequeños, cuya promesa duraba lo que se tardaba en cruzar la portilla de casa, cada uno bastante tenía con ocuparse de si mismo, como para andar con escolta… además la bandada de guajes era tan grande que enseguida unos se emparejan  con otros. y así hasta llegar a las horas cenitales de los condumios; la comida o la cena.

Esos dos dias antes de la foguera,  nos servían para sociabilizar después de tanta escuela y tanta ostia bendita, que aunque nos bajaban a la misa, digamos que éramos más  de la República independiente de La Fuente y la Dehesa, o sea que éramos más bien laicos, o para decirlo de otro modo unos «descreídos»  pues no pisábamos mucho la iglesia, y tras el virreinato de D. Ramiro, que daba unas hostias como campanos, el guaperas de osos azules y vespa en ristre de D. Manuel , el cual poco  poco tiraba de tal plebe rural, y los demás curatos prefirieron el abrazo fraterno de los de Lloreda, cuya preferencia siempre fue manifiesta, pues poco futuro pastoril presentábamos los de más abajo, salvo para pastorales de recuperación. En fin  esto es otro telar..

El día grande el 24 ya empezaba con las gaitas y tambores por las escasas calles de la parroquia, salvo en Lloreda que siempre fueron más urbanitas, por cierto no sé sí hasta dicho lugar llegaban los gaiteros, o estos tenían como frontera Los Campones, fuera como fuera, los guajes eramos los dueños y señores de la fiesta, los de la Dehesa, los de la Fuente, y los de la Iglesia con la añadidura de los de La Muria y La Picota, que eran más bien pocos. pero tras medir y contra fuerza en la puerta de la iglesia , ya quedabamos en la sesión vermut establecido el orden de batalla.

Eso sí, antes habíamos visto  la maitinada de gaiteros y tamborileros por delante de casa, lo cual abría el fiestorro y la banca paterna y materna, como a misa no nos llevaba ni dios, pues nosotros al prau de la fiestas a quemar les primeres pesetes  en tiro al blanco, digamos que las golosinas iban a cargo del pater famili cuando la familia se reunía al caer la tarde para ver quemar la foguera.

Tras la comida festiva en la que no faltaba el arroz con leche,  había juegos en el prau para los guajes, carreras de sacos, carreras en bici de equilibrio,  y  ver quien llegaba en ultimo encima de la bici, o el juego de las sillas, todo un compendio de cosas que la verdad nunca supe quien montaba, salvo los de El Plano, pero allí en medio de una barahúnda de gentes y ocupaciones, nos apostabamos  una carrilana de chavales para disfrutar de San Juan.

Tras esto los primeros escarceos,  la cena tempranera para bajar con padres y madrees al campu de la foquera que ya habían animado los músicos con su sesión vermut,  y allí recobrada la libertad y armados de munición, corchos de sidra, nos dedicábamos a la pelea cotidiana entre nosotros, o fastidiar  las meonas de prau a las que torpedeábamos su urgente micción , o a las parejas que se perdían por los arrabales de la fiesta en pro de su propio festín, no es que fueran muchas, pues la rijosa moral que imponían curatos y guardia civiles, no parecía tan insalvable ante las urgencias de las mozas y mozos en edad de retozar.

Ah y el famosu encuentro fubolero entre Solteros y Casados que sentó cátedra en las fiestas de prau parroquiales.

Tras estas correrías, de nuevo la juntanza familiar para ver la quema de la foguera, y ahí era cuando se veía lo impresionante que era la fiesta, cuando había coches y motos y gente a patadas en todos los lugares de la parroquia, seguramente que serían menos de las que yo me imaginaba, pero eran  toda una mareona de gente con ganas de recreo.

La quema  a las 12 de la noche, era todo un espectáculo aunque en parte ignoráramos tanta enjundia simbólica, nos valía la excusa de que había que quemar para que estuviésemos rapiñando por todos los rincones de la aldea  cosas para quemar , y así tras aquella impresionante foquera donde los particulares «ninots» era devorados  por las llamas se iba acabando para los guajes la fiesta. Aunque el 25 fiesta también era dia  sanjuanero, auqnue ya era otro cantar.

La fiesta de San Juan en Tremañes se fue viniendo a bajo por varias y variadas razones, falta de presupuesto, cambios de gente que se iba a vivir a  otros lugares, la falta de una política intergeneracional con respecto a la sociabildiad, los problemas propios de destrozamiento de la aldea..

En fín lo urbano asaltó los ámbitos aldeanos, y San Juan de Tremañes se fue apagando casi que de un día para otro, también uno se fue haciendo mozu, y me fui de estos lares durante años, y el regreso ya que coincidió con la desaparición,  casi total, de la fiesta que hoy rememoran algunos vecinos, supongo que mucho ignorantes de la pujanza festiva del San JUan tremañense.

martes, 26 de abril de 2016

REMEMORANDO la ALDEA de TREMAÑES en el Colegio

victor guerra con 6^^ep

Estos días atrás he estado de nuevo en la aldea, o mejor dicho ya un barrio de Gijón en Tremañes, y en esta ocasión lo hice porque Daniel Fernández,  de la clase de Llingua Asturiana del Colegio Publico  Infantil  de Tremañes, me invitó a rememorar la vieja aldea, a estos chicos de la foto, los cuales en su retina tienen una idea del barrio, pero en gran parte desconocen lo que fue Tremañes de los años 60.

Ese territorio donde donde nacimos un montón de chavales, donde nos criamos y desarrollamos, viendo como un espacio de sociabilidad muy concreta como eran las aldeas iba sufriendo una serie de alteraciones  territoriales, una serie de incrustaciones equipamentales fabriles, e infraestructuras  viales,que fueron fracturando la aldea en mil pedazos, hasta diluir su escasa entidad cultural.

De todos eso hablamos confrontando la idea de los chavales sobre algunos temas, con una serie de fotos cogidas de este mismo blog, y confrontando ambas visiones, explicando donde estaban las cosas, como eran y como son.

Faltó un paseo por esos lugares y rincones,que nos llevan aún hoy a un Tremañes de los años 60, todavía quedan ..

Fue una hora inolvidables, y supongo que instructiva para todos para los Chavales, para los profes y para el activo director que nos hizo esta foto Maxi.

A todos gracias por la invitación, por esa hora  de intercambio intergeneracional, y por todas las atenciones, incluido el regalo de la manzana.

Victor Guerra (alias Chusi el fiu de Lola y el Chan)

jueves, 17 de diciembre de 2015

ESCUELA INFANTIL DE TREMAÑES DE NUEVO EN EL CANDELERO

Laureles literarios para Álvarez Velasco y los alumnos de Infantil del Tremañes

El catedrático, poeta e impulsor del Portal de Poesía y los escolares autores de 'El libro que nunca se acaba' recibieron el Premio 'María Elvira Muñiz' que reconoce la labor en favor de la lectura
Juan Carlos Gea

JUAN CARLOS GEA

MARTES 15 DE DICIEMBRE DE 2015
La siembra de la semilla de la lectura y la recolección de sus mejores frutos han coincidido hoy sobre el escenario del salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto Jovellanos. Una representación de los alumnos de Educación Infantil del Colegio Público Tremañes y el que fuera catedrático de Lengua y Literatura en el mismo Instituto Jovellanos, poeta, traductor e incansable divulgador de la poesía Francisco Álvarez Velasco, han recogido este mediodía los sextos premios 'María Elvira Muñiz' de Promoción de la Lectura, convocados por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón para reconocer anualmente las mejores iniciativas individuales o institucionales para el fomento de los hábitos lectores.
En el caso de Álvarez Velasco, el jurado había dictaminado por unanimidad galardonar su "fecunda aportación a la difusión de la lectura, y más concretamente de la poesía" a través de la veterana página web Portal de Poesía, además de reconocer los "méritos literarios" del también poeta y traductor leonés nacido en 1940, con cuatro décadas de docencia a las espaldas y un cuarto de siglo de ese empeño concentrado en la ciudad donde compartió ejercicio docente con la catedrática gijonesa cuya labor honra el certamen.
Precisamente para María Elvira Muñiz --a la que el premiado dedicó un soneto como cierre de su intervención-- fueron las palabras más cálidas de Álvarez Velasco, que la retrató como una docente entregada al "estímuli de la lectura" que "no solo daba sus clases, no solo cumplía el programa, no solo era muy rigurosa en la exigencia, sino que también tenía una tertulia a una hora señalada a la semana" para alumnos del centro, a la que siguió otra femenina en el hotel Begoña "de la que han salido escritoras y grandes lectoras".

Docencia y algo más

Ese mismo espíritu de una docencia en la que "tiene que haber algo más" que programas cumplidos y exámenes bien preparados ha sido defendido por Álvarez Velasco en su habitual tono sereno, pero también con su indesmayable convicción en que hay que "despertar vocaciones de lectores" porque con la lectura "vas ser más feliz, te vas a enriquecer, te vas a comprender a ti mismo, vas a comprender el mundo"; aunque también ha dicho ser consciente de que vivimos "en unos momentos en los que es muy difícil mantener un tiempo para la lectura" y hallar "paz y silencio en un mundo lleno de ruidos".
Francisco Álvarez Velasco ha evocado al respecto un eslogan institucional muy popular en los años en que enseñaba en Ocaña, allá por la década de los 60: "Donde hay hoy un tebeo, mañana habrá un libro".  "Desgraciadamente, creo que esto no se ha cumplido. Donde hay un tebeo, puede quedar el tebeo, que después se convierte en lo audiovisual, que entra muy cómodamente. Mi empeño ha sido siempre –pocas veces lo he logrado– que el alumno sea capaz de enfrentarse a un texto sin ilustración ninguna, aunque estén muy bien las ilustraciones. Este es un tiempo donde todo es efímero, donde todo se escribe y se lee, aunque se queda todo en whatssap".
No obstante, para el premiado la literatura sigue siendo "un arma cargada de futuro". Así lo ha proclamado Álvarez Velasco al acoger un premio que constituye "una de las mayores alegrías para un profesor" cuya "preocupación ha sido fundamentalmente incitar a los alumnos a la lectura"."Sembré una semilla y ha dado su fruto", ha confesado antes de elogiar a los premiados que le han precedido, "autores a los que leo, amigos a los que conozco bien y a los que he envidiado con envidia muy sana y muy santa hasta ahora porque no me daban el premio a mí".

Niños escuchadores, niños lectores

Especialmente placentero le ha resultado "compartir el premio con unos niños" a quien también ha escrito literatura para ellos "incitado por una nieta que tiene ahora ocho años". "Con ella descubrí el proceso de lectura de un niño. Al principio, es un escuchador de lecturas, un muy buen escuchador, se puede competir frente a los medios de comunicación, al I Pad y a la televisión. Están esperando que alguien les lea. Son posiblemente los mejores lectores. Después, no sé qué pasa: a los nueve años, a los diez, a los once, todo les empieza a decaer, y cuando llegan la jubilación, vuelven a leer".
A los escolares del colegio Tremañes les ha querido dedicar una evocación poética de su primera experiencia como lector, a través de un poema de su libro Memoria de la sombra:
En el abecedario busca el niño
las nueve letras de su nombre
y las pinta con tizas de colores.

Así empieza a ordenar
el mundo en la pizarra:
Una casa con puerta
azul
y dos ventanas,
un tejado muy rojo con su humo
negro,
un árbol solitario y
verde;
sobre su fronda, un pájaro
callado;
un camino infinito
que se aleja
y un burro en el camino.
Sobre el burro se ha puesto a cabalgar.

Después de tantos años,
todavía no ha vuelto a la pizarra.

Para los adultos, ha transmitido un consejo: "Si el tiempo es oro, hay que gastar un poco de ese oro con los niños". Y a todos ha dejado Francisco Álvarez Velasco una exortación para seguir en la brecha: "No hay tiempo para la literatura, y la lucha debe continuar".
Le han sucedido en el escenario los pequeños alumnos de Infantil del Colegio Público Tremañes, autores ya de un libro con todas las de la ley a pesar de su corta edad: El libro que nunca acaba; una recopilación de 13 cuentos y 13 poesías que, gracias a una experiencia de micromecenazgo, han sido editadosen versión digital y en versión impresa por la editorial Punto Didot que ha merecido el reconocimiento del jurado, este año integrado por Paco Abril, Fernando García Abella, José Luis Argüelles, Humberto Gonzali y Carmen Gómez Ojea.
Es la segunda ocasión en la que el centro escolar recibe el 'María Elvira Muñiz', que ya mereció en su edición inaugural en 2010. Desde entonces, el premio ha reconocido las trayectorias de José Antonio Mases, la librería gijonesa Paradiso, Juan Cueto, Paco Abril y Carmen Gómez Ojea, sendos artículos de Francisco García Pérez y Miguel Barrero y la labor del citado colegio, del IES Emilio Alarcos y de los colegios públicos Begoña, Asturias y Antonio Machado.

viernes, 23 de octubre de 2015

FUIMOS A SANTIAGO Y LO CONTAMOS

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Que dos naturales de Tremañes, de la calle los Pinos (La Fuente) , nos fuéramos a Santiago de Compostela de peregrinatio no debiera ser noticia, ni se recoge en los anales gijoneses como tal , pero que nos fuéramos, como nos fuimos  tomando el mundo por montera, y empezáramos el Camino en San Salvador, pero en vez de ir hacia la Costa (Avilés) , o hacia El Primitivo (Salas)  o nos fuéramos por el San Salvador hacia León pasando por Pajares, está todo dentro de un orden,

Pero no nos fuimos por Bermiego- Trobaniello (Valle de Quirós) hacia la Babia recuperando los viejos caminos que ya se utilizaban por los reyes astures para administrar sus bienes en aquellos tiempos de la Reconquista y que llegaban  a Toledo, y por ahí, por ese camino babiano y quirosano,  llegaron las diversas remesas de reliquias que hicieron de Oviedo la Meca de la Peregrinatio, y eso fue 90 años antes de que apareciera el tema de Santiago, cuando Oviedo era la referencia del orbe católico.

O sea que después de siglos volvíamos hacer el Camino de las Reliquias

Pero no conformes con esto al pasamos de la Babia a Omaña por el cordel de la ovejas merinas, por la cañada hasta Riello, donde por casualidades de la vida volvimos al rumbo Oeste, para seguir las viejas huellas de otro Camino Olvidado, el Camino de la Montaña, y cruzando La Omaña dimos con e Alto Bierzo para entrar en Columbrianos  (Camino Frances) y tras siete días de marchas , durmiendo donde dios nos dio a entender y pudimos, y ya en Camino Francés encaminamos nuestros pasos a Santiago en pos de los pasos del obispo hereje Prisciliano, por la vereda de Jacobus.

Fueron 14 dias de marcha , 563 recorridos, y unos 16.000 a 19.000 metros acumulados ascendidos y hoy se lo comentamos.

Porque eso sí  es una aventura, digna de dos naturales de Tremañes,  y como así fue pues así se la cuento para que quede al menos en los anales de la aldea o parroquia, al estilo de Bilbo Bolson cuando retorna al valle, y yo así se lo cuento

  • Víctor Guerra (Chusi)   y José Javier  (Javi   o Maki)